La esperada entronización de Ariadna Montiel en la dirigencia de Morena sería un acierto, ella tiene todos los hilos de los programas sociales en la mano, empezando por los padrones de beneficiarios.
Aunque ni Ripley lo crea, perdón por el doble anacronismo, México vive ya en 2030 y no es gracias a la ciencia que nos haya transportado a ese año, sino a la política partidista y electoral que nos lleva inexorablemente a vivir en el año en que Sheinbaum dejará el poder, debido a que desde ya muchos y muchas se frotan las manos pensando en que quizá podrán ocupar la silla que hoy detenta la Dra.
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Conviene aclarar que habrá quienes, sobre todo entre los aliados de Morena y los partidos opositores, harán una escala técnica en 2027, con la esperanza de que en ella logren posiciones que los dejen mejor parados para alcanzar su objetivo tres años después.
Es cierto que no todos aspiran a llegar a la Silla del Águila, pero sí a puestos que los posicionen lo suficiente como para alcanzar logros de poder y, quizá, dinero. Por ejemplo, no creo que ni en sus sueños guajiros partidos como el Verde y del Trabajo piensen que uno de sus integrantes alcance la preciada silla, pero sí que estén pensando en mayores puestos secretariales, gubernaturas y por supuesto, posiciones legislativas que les den poder y gloria, además de otras cosas.
Tampoco pienso que entre los planes del PAN y el PRI se encuentre volver a Palacio Nacional en el corto plazo, pero seguramente que sí piensan posicionarse de tal forma que intentarán el asalto a ese lugar en el siguiente sexenio.
Por su parte, el equipo naranja, Movimiento Ciudadano, cree, o eso nos quiere hacer creer, que cuenta con las condiciones para convertirse en EL PARTIDO OPOSITOR, lo que le daría mayor interlocución con el poder.
El nuevo jugador, Somos México, con o sin registro aspira a ser el factor disruptivo, un movimiento que se asemeje, aunque sea un poquito, al Partido Respeto y Libertad, de Hungría, el cual derrotó de manera aplastante a quien muchos consideraban invencible en ese país: Viktor Orbán. No importa que las circunstancias de uno y otro país sean tan distintas.
Si no me cree que ya vivimos en 2030, vea los movimientos que está realizando la presidenta Claudia Sheinbaum, quien está posicionando gente de su confianza precisamente para maniobrar con miras a su propia sucesión, por supuesto que haciendo escala en 2027, ya que lo que ocurra ese año puede ser muy bueno o terriblemente malo para su proyecto presidencial y sucesorio.
De ahí que recurra a gente como Citlalli Hernández, quien dicen que fue la artífice de la estrategia que les permitió la sobrerrepresentación en el Congreso, gracias a los acuerdos realizados con los partidos Verde y del Trabajo.
También y pese a que muchos vean en ello la mano de YSQ, la esperada entronización de Ariadna Montiel en la dirigencia de Morena, sería un acierto en el sentido de que es precisamente la política social del gobierno la que mejor valoran los ciudadanos y Montiel tiene todos los hilos de ella en la mano, principalmente los padrones de los beneficiarios.
Así es que, no se extrañe si de pronto sus fechas no coinciden con las que vivimos en realidad. Vivimos en el futuro.

Juan Palacios
JUAN PALACIOS es educador de profesión, periodista por vocación. Editorialista en La Moneda, ABC, El Porvenir y Radio Alegría, en Monterrey.
Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx
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