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Estrategias fallidas

Espoleadas por los poderes fácticos y un grupo de intelectuales-algunos de ellos prosistema-, las oposiciones se coligaron para detener la maquinaria de Morena en las elecciones intermedias de 2021, hacerse con el control de la Cámara de Diputados y recuperar terreno en los estados.

Como parte de esa estrategia, 10 gobernadores -la mayoría del PAN- habían formado un año antes la Alianza Federalista (AF) en el contexto de la pandemia de coronavirus. Ellema del bloque «resistir en la unidad» y la amenaza de abandonar el pacto federal si no recibían mayores recursos de la federación desafiaba al presidente Andrés Manuel López Obrador.

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La bandera de los gobernadores, más que federalista, era electoralista: restarle votos a
Morena, influir de nuevo en el Congreso y proyectar a uno de su grupo para la sucesión del presidente de 2024.

La Alianza se prefiguró en junio de 2020 y se formalizó en septiembre, una vez que los gobernadores de Aguascalientes, Chihuahua, Guanajuato, Tamaulipas, Durango (PAN), Coahuila, Colima (PRI), Jalisco (Movimiento Ciudadano), Michoacán (PRD) y Nuevo León (independiente) abandonaron la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago).

El frente subió de tono de su discurso a medida que se aproximaban las elecciones y empezó a cuestionar todo. Los gobernadores incorporaron los temas más mediáticos a su agenda.

Pidieron suspender de inmediato los proyectos emblemáticos de la 4T: la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya y el Aeropuerto Felipe Ángeles, y reorientar el presupuesto por la emergencia sanitaria por la COVID-19.

Culparon al Gobierno federal de la inseguridad en estados como Guanajuato, denunciaron recortes al gasto federalizado y amagaron con presentar una controversia constitucional por la desaparición de fideicomisos como el Fonden.

«Los que están defendiendo a los fideicomisos, defienden la corrupción, así de claro, porque esos fideicomisos no tenían ningún control |.] no había transparencia, replicó el presidente López Obrador.

En la investigación «La Alianza Federalista en México (2018-2022): Lejos de la autonomía fiscal y cerca del Gobierno federal», José Emair Díaz y Miguel Ángel Barrera plantean: «‘…] todos los estados de la AF, salvo el caso de Nuevo León, presentan una altísima dependencia de las transferencias federalizadas, pues tienen niveles de recaudación sumamente bajos.

Esto implica que el discurso de la AF sobre abandonar el pacto federal esté más próximo a ser un eslogan electoral que una intención seria» (Ava Cient, 2023). El impacto político de la Alianza fue mínimo.

Después de su fracaso electoral en 2021, la AF se disolvió con más pena que gloria. Tres de los estados afiliados, Colima, Michoacán y Tamaulipas, pasaron a poder de Morena; en Nuevo León ganó Movimiento Ciudadano.

Jaime Rodríguez, el Bronco, no se quedó con las ganas de ser presidenciable. En 2018 se postuló como independiente, pero su participación fue punto menos que desastrosa. La propuesta de «mochar la mano al que robe» se tomó a chunga.

No obstante, los 2.6 millones de votos que alcanzó equivalen casi a un tercio de los obtenidos por el candidato del PRI, José Antonio Meade.

La AF pasó a la historia como el intento fallido de un grupo de gobernadores que quisieron pulsear con un presidente cuyo colmillo retorcido le permitió evadir trampas y sortear tempestades.

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Gerardo Hernández

GERARDO HERNÁNDEZ es periodista desde hace más de 40 años en Coahuila. Director General de Espacio 4.

Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx

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