México y los pueblos que lo han habitado en los últimos quinientos años en su forma actual, son producto del colonialismo.
Un régimen basado en la violencia extrema de una minoría de europeos o eurodescendientes contra la población nativa, caracterizado por el despojo territorial, la imposición de regímenes laborales de explotación extrema, el exterminio de las tribus insumisas y la erradicación de la religión y las culturas originarias.
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El colonialismo no cesó con la independencia de México de España, por el contrario, pasó de ser externo a interno y se agudizó con los gobiernos presididos por la élite criolla. Incluso presidentes que no eran criollos, como Guerrero y Juárez, actuaron bajo la misma lógica.
Guerrero (afrodescendiente) eximió temporalmente a los esclavistas de Texas de la prohibición de tener esclavos. Juárez (zapoteco) sancionó las leyes que destruyeron la propiedad colectiva indígena. Es un contrasentido querer ver a estos presidentes bajo el filtro de la política de la identidad.
El daño que el colonialismo ha hecho a los pueblos originarios y a la población que, a pesar del mestizaje, desciende predominantemente de ellos, es inconmensurable y se ha mantenido en el tiempo.
No puede haber punto de quiebre, borrón y cuenta nueva, perdón y olvido, cuando la gente que quedó abajo en la jerarquía colonial sigue ahí mismo y la gente que quedó arriba sigue disfrutando de los mismos privilegios de clase y raza, cinco siglos después. La élite criolla quiso construir un mundo a su imagen y semejanza.
Se esforzó por desindianizar México, por borrar lo que consideraban su fealdad intrínseca, ajena a sus fantasías de superioridad blanca, cristiana, occidental. Los criollos se esmeraron en crear una mayoría mestiza artificial a la que le prometieron elevarla a los pináculos de la civilización.
Lo único que lograron fue crear una sociedad-pastiche completamente desconectada de sus raíces, que ocasionalmente se refugia en el aztequismo para parchar su vacío interno y conjurar una crisis de identidad mayor.
Una sociedad que ha perdido su sentido de comunidad, su ritualística, su memoria ancestral es tierra fértil para las formas más crudas del capitalismo. Debes vivir para trabajar, trabajar para consumir, consumir para sentirte superior frente al que tiene menos poder adquisitivo.
Que tu identidad se derive de las mercancías que compras y no de quiénes fueron tus antepasados. A los intelectuales criollos que celebran el hispanismo, aunque sea de formas rebuscadas y sutiles, su burbuja de privilegio blanco los ha cegado por completo, impidiéndoles ver la realidad del país del que proceden.
Quien no entienda el papel del colonialismo en la historia mexicana no ha entendido absolutamente nada. La única salida de la espiral de violencia, desigualdad social y muerte cultural que nos queda es la descolonización.
Esto no entraña regresar a un origen mítico imposible sino destruir la jerarquía raciclasista, renegar de la civilización cristiana occidental como modelo universal y reconectar con la memoria ancestral desde la educación y el respeto.
Descolonizar no significa de ningún modo promover la hispanofobia. El catolicismo, el idioma castellano, la cultura occidental, no dejarán de ser parte de la identidad de millones de mexicanos.
Lo que se necesita es claridad sobre la violencia extrema con la que esta identidad ha sido impuesta y reforzada a través de los siglos.
Esto no es algo que pueda celebrarse. No se celebran los genocidios/etnocidios, aún si somos productos de ellos.

Adela Cedillo
Doctora en Historia de América Latina por la Universidad de Wisconsin-Madison Es licenciada en Historia y maestra en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha publicado artículos en revistas indexadas y de divulgación y capítulos en obras colectivas sobre la guerra sucia mexicana, las organizaciones armadas revolucionarias, los derechos humanos y la guerra contra las drogas. Tw @Eliseirena
Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autora, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx
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