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Block de notas (94)

El desierto hiere, pero también abrasa y quiere a sus moradores. Al mirarnos en los ojos de nuestra mujer, en las tardes ardientes de la canícula –la cual ya es de siete meses–, nos vemos reflejados en un ave marítima, la cual no olvida en sus recuerdos: esto alguna vez fue mar.

Por eso, en aquellos viejos versos del juglar de Saltillo, el gran cantante Mario Saucedo escribió en su tonada: “Hay un mar en mi pecho que me quita la vida sin saber dónde voy…

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Este mar lo formé sin que nadie supiera voy llorando en la noche y bebiéndome el llanto…”.

¿Lo nota? Este inmenso mar todos los norteños lo llevamos tatuado en nuestro pecho y memoria. Por eso el desierto es extrañamente acuoso.

Nuestra mujer, entonces, en las tardes donde el sol derrite a las lagartijas, las cuales se atreven a salir de sus escondites, no camina, no; la mujer amada da brincos, levita como avecilla acuática y sus ojos navegables nos contemplan desde una almena a punto de caer…

Muchos, hartos comentarios recibí con el texto del pasado lunes, donde fui tejiendo la vida en este desierto orgulloso, pero también a muchos ratos perdido por la ignorancia de sus habitantes, con la vida del escritor y político (fue guerrillero) Salvador Castañeda. Fue mi pálido homenaje para semejante ser humano.

Esther Quintana Salinas, la encargada de la oficina de Cultura, ¿le va a realizar un homenaje, una lectura o reeditará su obra? No lo sé ni me interesa. Sus amigos estamos organizando una reunión en su honor en la Ciudad de México. Con hartos tragos. Así sea.

Usted lo sabe: Este ya no es mi mundo y no deseo que lo sea. Ni me quiero adaptar a él. Gracias a Dios soy viejo y no me queda mucho de vida sobre la tierra. ¿Por qué hoy todo mundo cree en magos, dioses, chamanes, ovnis; en santiguarse con un limón? ¿Por qué creer en agua bendita o barrarse con huevo, yerbajos y ajo, y no creer en lo básico y primario?

Lo hice a propósito con los elementos anteriores: Dios, chamanes, superstición… ¿Qué es lo básico y primario? Cruzar las calles por las esquinas. Esperar la luz del semáforo, conducir con prudencia y siempre a la defensiva.

Lo anterior viene a cuento por lo siguiente: siempre al año hay una bendición de cascos de los motociclistas, los cuales circulan como grupos o pertenecen a comunidades afines. No pocas ocasiones, luego de la bendición de cascos por curas católicos… varios mueren en accidentes fatales.

¿Qué falló: el cura y su agua bendita o la pericia o impericia de los conductores? Caray, habitamos la ignorancia por un motivo: el mundo se ha podrido debido a Internet y las redes sociales. Para mí, no hay duda.

Nota 1: Hoy, cuando todo mundo tiene a un clic de distancia el mundo entero, hay más ignorancia que nunca. Lo vamos a probar someramente, a reserva de dedicarle un tríptico a este tema, muy bueno para reflexionar. En un fin de semana trágico para los motociclistas, seis de ellos murieron en accidentes fatales del 9 al 12 de abril.

Profesionistas, mujeres y jóvenes perdieron la vida. Sin duda, una tragedia. Tragedias que tal vez, y sólo tal vez, se podían haber evitado, no con agua bendita en sus cascos y motocicletas, sino con sentido común, pericia y medir el peligro.

ESQUINA-BAJAN

Nota 2: Habitamos el mundo negro de la superchería e ignorancia. Un estudio de la UNAM estima que hay más de 30 mil brujos en México.

El investigador Elio Masferrer Kan, antropólogo, deja caer una cifra de espanto: hay 100 brujos por cada 3 mil 500 ciudadanos. Más leña al fuego sobre amuletos y hechicería: según la última Encuesta sobre la Percepción Pública de la Ciencia y la Tecnología en México, elaborada por el Conacyt y el Inegi (cuando estos funcionaban; ahora con Morena los tienen jodidos), el 83.6 por ciento de los mexicanos reconocen confiar más en la fe y “poco en la ciencia”.

Nota 3: En la encuesta, 57.5 por ciento de los mexicanos considera que “debido a sus conocimientos, los investigadores científicos tienen un poder que los hace peligrosos”. Dijo el intelectual en su momento, quien fue Papa, aunque luego renunció a hablar con Dios, Ratzinger: “La trampa (de los magos y hechiceros) se tiende con promesas, a través de una experiencia de poder, de alegrías, de satisfacción…”. Es decir, la satisfacción inmediata en épocas de “comunicación en tiempo real”.

Nota 4: Según una encuesta de la casa Mitofsky (2022), el 13 por ciento de los mexicanos afirma haber visto en su vida un ovni. Un elevado 29 por ciento conoce a alguien en su vida que ha visto un ovni. Y asústese, un 49 por ciento de la población de mexicanos cree que los seres de otros mundos ya han visitado la Tierra. Caray, Internet apendeja.

Nota 5: ¿Por qué o para qué creer en agua bendita para los cascos? No lo sé. Cada quién elegirá su tótem, dios o dioses, o deidades a adorar e imitar; para ello tenemos alrededor de 2 mil 750 dioses creados por nosotros mismos y debidamente registrados en el orbe. Usted escoja uno, póngale su altar y espere milagros… o desdichas como castigos. ¡Puf!

LETRAS MINÚSCULAS

De tragedia en tragedia, los bellacos motonetos no piensan en su vida. Ni les importa. No a todos. Así de sencillo.

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JESÚS CEDILLO

Periodista, escritor y poeta, con más de 40 años en la legua cultural y explorando el mundo.

Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx

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