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Viejo lobo de mar

Mal deben estar las cosas en el PAN cuando la Gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, deja la Iglesia en manos de Lutero en vez de confiarla en las «manos limpias» de sus correligionarios.

Campos Galván, quien podría ser la primera Mandataria en ser defenestrada por infringir la Constitución General de la República, tiene como asesor -interno o externo, para el caso da lo mismo- al exgobernador de Oaxaca, Diódoro Carrasco, quien, en lugar de dirimir el conflicto con el Gobierno federal por el operativo de la CIA en su estado, realizado sin autorización, empeoró las cosas.

El expriista disuadió a Campos de acudir al Senado para dar su versión del caso. Carrasco renunció al PRI en 2005 y se afilió al PAN; era el quinto año del Gobierno de Vicente Fox.

El oaxaqueño relevó a Francisco Labastida como secretario de Gobernación de Ernesto Zedillo en 1999, cuando el PRI lo postuló para la presidencia. También fue diputado y senador. Carrasco colabora actualmente en algunos medios de comunicación y dirige AGP Consultoría. Campos lo contrató en ese papel, lo cual no cayó en gracia a Jorge
Romero, extensión de Ricardo Anaya y Marko Cortés en la presidencia de Acción Nacional.

La inasistencia de la Gobernadora al Senado levantó ámpula en la cúpula del PAN por haber tomado más en cuenta el consejo de un extraño que el de uno de casa.
Una fuente consultada por el periódico Reforma, advierte: «Diódoro, en su calidad de expriista, sirve como un rol de asesor externo, pero con los códigos del viejo PRI».

El Gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri, ha seguido el ejemplo de Campos, y tiene de consejero al exmandatario hidalguense Miguel Osorio Chong, una de las cartas de Enrique Peña Nieto para sucederle.

«No los ves en nada, no aparecen en nada, pero en los dos casos es sorprendente, porque, a ver: en vez de que tú te asesores por otros gobernadores (pudo haber ocurrido con Pancho Barrio, ya fallecido), preferiste jalar a Diódoro.

«Y en Querétaro, en vez de que tú traigas a Pancho Domínguez o a (Ignacio Loyola), traes al ‘Chino’ Osorio Chong. La lógica que pudo haber inducido a esta situación la explican en función de que Campos quería «a uno más mañoso, más curtido que a un panista.

«Quizá creen que a los panistas nos falta malicia. También hay quejas de los panistas con el ‘Chino Osorio. Pero como en algún momento sí tuvimos mucha cercanía con el PRI de Peña Nieto, pues se diluyó un poco el antipriismo», dice el informante de Reforma (18.05.26).

La proximidad del PAN con el PRI peñista fue tan estrecha que sus siglas se fundieron; quizá por ello cambió de logotipo. La fuente anónima desvela el fondo de la trama: «Lo que se dice es que Maru (Campos), como persona, y los panistas, desde hace mucho querían guerra (con Morena) y decir a la chingada, a la chingada. No hicimos nada malo (permitir la incursión de la CIA), que se vayan a la mierda, pero el que contemporiza y asesora y dice ‘no, no’, pues fue Carrasco».

El informante acierta: Diódoro «puede tener mucha experiencia (…) de los códigos del PRI, pero esos códigos ya no existen. Ese es el que dizque gran consejero, que le ha dicho a Maru: ‘No, no, prudencia, prudencia’. Porque en su prismo se entiende que nadie se enfrenta a la Presidencia, nadie le gana un tiro a la Presidencia, nadie le gana un tiro….

Las normas del PRI pueden ser obsoletas, pero Diódoro está en lo correcto. La
Gobernadora de Chihuahua y su partido no tienen la fuerza ni el respaldo ciudadano suficientes para afrontar a la inquilina de Palacio Nacional.

Comentarios
Gerardo Hernández

GERARDO HERNÁNDEZ es periodista desde hace más de 40 años en Coahuila. Director General de Espacio 4.

Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx

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