En , de:

Postelecciones: El acertijo Torreón

Bajo nubarrones de algodón de azúcar guinda, Morena pretendió nulificar las elecciones del pasado 7 de junio en Coahuila por una presunta compra de votos. El INE y el Instituto Electoral de Coahuila, sin embargo, ya ratificaron como inobjetable el triunfo de la coalición PRI/UDC.

Su razonamiento fue sencillo: cualquier denuncia de Morena no incide de manera significativa en el resultado final de la elección. PRI/UDC obtuvo 684 mil 515 votos (55 por ciento de la votación), frente a Morena/pt, que consiguió 326 mil 12 sufragios (26 por ciento).

LEE MÁS DEL AUTOR LUIS FERNANDO GARCÍA ABUSAÍD

¿Qué numeralia política es relevante destacar? Con una participación de 51 por ciento, los coahuilenses rompieron los bajos registros de este tipo de elecciones, que antes no habían rebasado, en promedio, el 40 por ciento.

Los alcaldes que pretendían mostrar resultados electorales sólidos para ser considerados favoritos rumbo a la gubernatura, como Javier Díaz, de Saltillo, y Carlos Villarreal, de Monclova, se quedaron cortos. Díaz, responsable de los distritos 13, 14, 15 y 16, obtuvo un promedio de 52.6 por ciento. Villarreal, a cargo de los distritos 5 y 6, alcanzó 48.33 por ciento de la votación.

En cambio, Román Alberto Cepeda, finado alcalde de Torreón y responsable de los distritos 8, 9, 10 y 11, logró un promedio de 61.58 por ciento de los votos, con lo que se distanció de Díaz por 8.98 puntos porcentuales y de Villarreal por 13.25.

La pregunta que un priista agudo formularía a Javier es esta: ¿cómo es posible que, en su primera elección, Ximena Villarreal (Distrito 8, Torreón) haya obtenido 63.01 por ciento de la votación, en contraste con una política experimentada en lides electorales como Luz Elena Morales (Distrito 13, Saltillo), quien ganó el 54.05 por ciento de los votos?

El exitoso trabajo de la estructura territorial torreonense fortalece las aspiraciones de Verónica Martínez (Distrito 9), Felipe González (Distrito 10) y Hugo Dávila (Distrito 11) hacia la presidencia municipal de Torreón en 2027.

Cepeda, cual Cid Campeador lagunero, regresó para inspirar y fortalecer las esperanzas de sus compañeros priistas y, de esta manera, colocar a la estructura torreonense por encima del resto tricolor en el estado.

Finalizadas las elecciones para integrar el Congreso local de manera exitosa, surge un acertijo: ¿quién será el sustituto de Román en la presidencia municipal de Torreón? Más allá de la normativa que impone al primer regidor, Luis Cuerda, como jefe del despacho, suenan los nombres del mismo Cuerda, Eduardo Olmos, Luis Eduardo Olivares y Miguel Mery para asumir de manera definitiva la alcaldía hasta 2027.

El Congreso local decidirá el nombre del alcalde sustituto en un futuro muy próximo.
Sugiero algunos criterios básicos a los responsables del Congreso que tomarán dicha decisión: elijan a una persona que fortalezca las posibilidades de triunfo priista en las elecciones de 2027 y 2029 a partir de su experiencia como operador electoral o candidato en campañas triunfadoras.

Opten por un político profesional que tenga la capacidad de interlocución con todos los personajes y grupos políticos de Torreón. Esta cualidad es esencial porque la pérdida de Román dejó un vacío político significativo que requiere, con urgencia, ser reconstruido y unificado con sensibilidad e inteligencia políticas.

Escojan a una persona con experiencia como servidor público municipal, estatal y federal. Elijan a un político con la capacidad de coordinarse de manera eficaz y eficiente con el gobierno estatal y el empresariado lagunero. Y eviten, claro, que el político elegido sea percibido como inepto, simulador o corrupto.

Prefieran, finalmente, una persona que entienda y fortalezca el legado de Román en Torreón para llevarlo a buen puerto en 2027.

Recuerden, estimados integrantes del Congreso: este es Torreón. ¿Cómo resolver el acertijo?

Primero, impidan que el triunfo electoral reciente nuble su inteligencia política.

Segundo, entiendan que su decisión impactará en las elecciones de 2027 y 2029.

Y, tercero, vístanse de neurocirujanos y utilicen, para no equivocarse en su decisión, las herramientas manuales de alta precisión, la tecnología de imagen avanzada y los sistemas motorizados para que su intervención milimétrica sea exitosa.

Porque, de equivocarse, el PRI perderá las elecciones en 2027 y en 2029.

Al tiempo.

Comentarios
Luis García Abusaíd

Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx

MÁS EDITORIALES, ARTÍCULOS Y REFLEXIONES EN ASÍ DICE