Uno se cree, cuando está bueno y sano, que así va a ser y a serlo eternamente, damos por sentado y por sentido, en nuestra inconsciencia omnipotente, omnipresente y omnisapiente, que todo va a ser coser y cantar (sin albur).
Y que no hay de qué apurarse y/o preocuparse.
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Que las erecciones y humidificaciones están aseguradas permanentemente y que la naturaleza, los médicos, la ciencia y la tecnología se encuentran a nuestro servicio y de nuestro lado, bueno, si hasta la política y la impunidad navegan a nuestro favor.
- Craso error, ni a la vida, ni a la realidad, ni a la naturaleza, ni al entorno, mucho menos a la microbiología, incluidos los virus (viruses dicen los gringos), les interesan nuestras consideraciones erróneas, espurias y sacadas de contexto, por básicamente sentirnos Doña o Don Chinnggonnettas.
- Me realizaron una prueba inicial de COVID-19 que resultó negativa después de 10 días de molestias leves hace 5 días, fue sustituida por una prueba positiva al día siguiente y después de un día de síntomas de mayor intensidad.
La mera neta, es que enfermarse de COVID-19 representa una verdadera chinga espantosa de perro o de gallo bailarines.
La jodidencia y el apendejamiento alcanzan un nivel de espantoso terror que nos obliga a pensar que hasta aquí llegamos, que nos va a cargar madres, que el payaso (it) viene por nosotros y como dice una amiga, que ya se me acabó el veinte.
El mínimo movimiento origina un dolor y una sensación de incapacidad inimaginables, levantarte de la cama ni pensarlo, moverte tantito motiva unos accesos de tos incoercibles, generalmente tos productiva con cantidades considerables de secreciones o flemas asquerosas (esputo es el nombre técnico).
La nariz se convierte en un grifo de mocos continuos que parecen no tener fin, el apetito desaparece y es sustituido por una sensación nauseosa terrible cada vez que piensas en comidas, así sea tu comida favorita.
Llevamos 5 o 6 episodios de COVID-19 y el primero y el actual han sido muy semejantes en cuanto a intensidad y duración, lo anterior en pareja y a pesar de 4 vacunaciones con todas las de la ley.
- ¿Como lo adquirimos?
- ¿Dónde lo adquirimos?
- ¿Quién nos lo transmitió?
- ¿Cuándo?
- Pos, ¿Sabrá Dios?
La realidad es que el COVID-19 es una enfermedad infecciosa nueva, muy contagiosa, que ataca más sistemas que las gripas habituales por lo cual nos sentimos más mal que con la influenza.
Los anteriores episodios los hemos librado en máximo un mes, hay que aislarse, no saludar de mano, ni de beso, retirarnos de las multitudes y de las aglomeraciones, vacunarnos cuando toque.
A ver como nos va en el próximo mundial (que optimista), y probablemente y a nuestro pesar mantener el aislamiento y el alejamiento de las reuniones de más de 4 personas o utilizar cubrebocas dobles y antibacterial cuando sea necesario.
Luego les platico de mis cambios de hábitos qué pudieron haber facilitado o favorecido el adquirir la enfermedad.
Abrazos a Todos.

DR. DAVID MORALES
Médico Internista desde 1979 hasta la actualidad, jubilado. Regio dedicado a la investigación clínica, aficionado pasionalmente a la Salud y sucedáneos, el Rock and roll y el Futbol Americano.
Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx
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