Pueden acusar los adversarios de Manolo Jiménez Salinas (MJS) de tener un estilo de gobernar que busca imponer “la tejanidad” sobre Coahuila o afincar una perspectiva empresarial. Ese es su estilo, definido por raíces familiares y concepción del mundo, sin más.
Hasta antes del arribo de MJS a la gubernatura, sus predecesores no habían tenido referencia foránea o empresarial alguna: eran, estrictamente, políticos nacionalistas.
Su estilo, con visión distinta, sin embargo, dejó huella.
LEE MAS DEL AUTOR LUIS FERNANDO GARCÍA ABUSAÍD
Miguel Riquelme popularizó entre integrantes de la élite gobernante un amor desmedido por los vehículos “racers” y cuatrimotos todo terreno. La adrenalina de los recorridos, cuenta uno de los participantes, era tan desmesurada que muchos de ellos imaginaban ser superhéroes e integrantes de la Legión de la Justicia o de los Vengadores. O, de los dos, agregaría yo.
Rubén Moreira, en cambio, fue un gobernante centrado en sí mismo, con un estilo definido por su enorme personalidad: todo iniciaba y terminaba en él, desde la mosca volando entre la fruta del mercado Juárez hasta el cactus “cola de zorro” floreciendo en el semidesierto chihuahuense o el gatito abandonado tiritando de frío entre la basura de una colonia residencial. Por su parte, Jorge Torres López no alcanzó, por lo corto de su periodo, a “bukizar” Coahuila con su idolatría adolescente hacia Marco Antonio Solís, “el Buki mayor”.
Esta breve reflexión describe el sello personal de los últimos cuatro gobernadores, por dejar una visión con alcance personalista (RIMV), elitista (MARS) o popular (MJS y JTL) en las mentes de los coahuilenses. MJS, reitero, es el único de ellos con pensamiento empresarial y la mirada fija en un estado de un país extranjero: Texas.
LAS INTERMEDIAS
Con excepción de Jorge Torres, quien tuvo un interinato fugaz en el sexto año de gobierno, Miguel y Rubén arribaron –poderosos y letales– en 2021 y 2014 a sus respectivas elecciones intermedias para ganar de manera contundente el Congreso local.
¿Cómo llega MJS a esa etapa con sello generacional y mirada política distinta a las de sus predecesores? Arriba a su tercer año en plenitud política a partir de un triángulo virtuoso: inversión, empleo y seguridad pública, abrazado por una sólida narrativa pública en medios de comunicación y redes sociales que fortalece las bondades de dicho triángulo como eje sustantivo de gobierno.
De un inicio disruptivo, marcado por un recambio generacional que provocó incumplimiento de compromisos y rupturas con la vieja guardia priista, MJS logró, en los últimos dos años, reconstruir dichas relaciones y apuntalar alianzas regionales bajo sus propios términos.
Fortaleció al PRI –en su profesionalidad y disciplina militantes– y la relación con clases medias y altas de las cinco regiones del estado para ganar estas elecciones venideras antes de entrar al campo de batalla. Y utilizó las alianzas reconstruidas para reforzar la estrategia de fragmentar el voto opositor en el SNTE y en los municipios con mayor peso electoral.
Logró, hasta hoy, mantener con rienda corta a los calefactos de su propio equipo para frenar el desborde pasional de Luz Elena Morales, Federico Fernández y Javier Díaz. Y amarró, hasta ahora, una estrecha relación política con dos aspirantes a la gubernatura, por experiencia y capacidad propias, sin ser integrantes de su grupo cercano: Jericó Abramo Masso e Hilda Flores Escalera.
Finalmente, trabajó con diligencia su relación con su hábitat natural: el empresariado de las distintas regiones del estado.
Todas estas variables son condiciones indispensables para ganar las elecciones intermedias este 2026; sin embargo, existe una que los morenistas en Coahuila no alcanzan a comprender: la fortaleza de la relación institucional de MJS con Claudia Sheinbaum.
¿Cuál de los estados morenistas tiene el triángulo virtuoso de Coahuila? Ninguno. ¿Cuál posee un modelo de seguridad exitoso coordinado con la Secretaría de Seguridad federal, la Guardia Nacional, el Ejército y la Marina? Ninguno.
¿Cuál operó la elección judicial como en Coahuila? Ninguno. ¿Cuál estado opositor está alineado con la visión de Claudia y, por ende, blindado de críticas desde el Gobierno Federal? Sólo Coahuila.
El guinda que tenga ojos para ver, que vea; y el que tenga oídos para escuchar, que oiga (Mateo 13:9-15). Ojalá evite ser víctima de la profecía de Isaías, que hablaba sobre la incapacidad del pueblo –obstinado y rebelde– para entender a pesar de ver y oír (Isaías 48:1-2).
En estas elecciones, el estilo y la efectividad de MJS mandarán. Un día después, el 8 de junio, inicia otra historia.

Luis García Abusaíd
Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx
MÁS EDITORIALES, ARTÍCULOS Y REFLEXIONES EN ASÍ DICE