Para revertir el estancamiento se requieren políticas públicas que impulsen la apertura de sectores estratégicos, fomenten la innovación tecnológica y fortalezcan la calidad educativa.
La economía mexicana se contrajo 0.8% trimestral en el primer trimestre de 2026. El dato sorprendió a la baja y llevó a que diversos analistas recortaran sus expectativas de crecimiento.
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La más reciente encuesta de Citi Banamex anticipa ahora una expansión de apenas 1.1% para este año. Las razones detrás de este pobre desempeño son múltiples y el panorama se complica conforme avanza el año.
El primer factor es el entorno internacional. La economía global se desacelera en medio de un giro proteccionista encabezado por Estados Unidos. La imposición de nuevos aranceles está frenando el comercio mundial y México no es la excepción. Aunque las exportaciones han mostrado resiliencia, comienzan a perder dinamismo.
A esto se suma la incertidumbre por la revisión del TMEC y el riesgo —cada vez más discutido— de una posible terminación del acuerdo. Este escenario ha retrasado decisiones de inversión y limita el crecimiento potencial del país.
El segundo factor es la persistencia de las presiones inflacionarias. El aumento de precios, especialmente en alimentos, ha reducido el ingreso disponible de los hogares. El consumo privado, que había sido el motor de la recuperación, creció apenas 0.05% mensual en abril, una señal clara de desaceleración.
Las remesas, que aumentaron 4.6% anual en marzo, continúan sosteniendo el gasto de millones de familias, pero las nuevas medidas migratorias y financieras anunciadas por Estados Unidos podrían dificultar su envío en los próximos meses.
En este contexto, el Banco de México ha continuado recortando la tasa de referencia para estimular la demanda agregada, aun cuando la inflación no converge plenamente a su objetivo. Esta estrategia podría aliviar el consumo en el corto plazo, pero también implica riesgos para la estabilidad de precios.
El tercer factor es la caída de la inversión. En febrero, la inversión fija bruta retrocedió 3.6% anual, mientras que la inversión en maquinaria y equipo cayó 9.1%, reflejando la debilidad de la demanda interna.
La inversión pública tampoco repunta debido a las presiones fiscales del gobierno federal, que enfrenta menores ingresos y un gasto social creciente. Esta semana, Moody’s recortó la calificación crediticia de México, dejándola a un solo escalón del grado especulativo, lo que encarece el financiamiento y agrava el problema.
México enfrenta un panorama complejo. Para revertir el estancamiento se requieren políticas públicas que impulsen la apertura de sectores estratégicos, fomenten la innovación tecnológica y fortalezcan la calidad educativa.
El entorno es difícil, pero la inacción del gobierno federal lo vuelve aún más desafiante.

JESÚS GARZA
Es director general de Soluciones Financieras GAMMA, CEO de Miri Capital LLC e investigador no residente de Baker Institute en la Universidad de Rice. Tiene un doctorado en Finanzas y maestría en Economía Financiera, ambas por la Universidad de Essex en el Reino Unido.
Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx
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