En , de:

El epitafio del poder

Elba Esther Gordillo se convirtió en la mujer más poderosa del país desde que el presidente Carlos Salinas de Gortari defenestró a Carlos Jonguitud Barrios de la Secretaría General del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y la impuso en su lugar.

La «Maestra» dirigió al gremio con puño de hierro; con sus acólitos fue indulgente y generosa. En el Gobierno de Ernesto Zedillo la chiapaneca perdió influencia, pero con Vicente Fox se recuperó. Su papel en las elecciones de 2006 resultó clave para el triunfo dudoso de Felipe Calderón.

LEE MÁS DEL AUTOR GERARDO HERNÁNDEZ GONZÁLEZ

Presionó a gobernadores del PRI para que en sus estados se votara por el PAN, y aunque Roberto Campa, candidato del Partido Nueva Alianza (Panal), fundado por ella, no alcanzó ni el 1% de la votación, ayudó a sumir a Roberto Madrazo (PRI), enemigo de Gordillo, en el tercer lugar.

Algunos de los puestos más visibles concedidos por Calderón a la lideresa del
SNTE los ocuparon su yerno, Fernando González (subsecretario de Educación) y Miguel Ángel Yunes (ISSSTE), quien más tarde sería Gobernador de Veracruz, postulado por el PAN.

Gordillo formaba parte de los intocables del sistema hasta que, recién iniciado el Gobierno de Enrique Peña Nieto, la Procuraduría General de la República (PGR), a cargo de Jesús Murillo, la detuvo al pie de un jet privado, en el aeropuerto de Toluca.

Regresaba de San Diego, donde tiene dos residencias; la otra la adquirió en Coronado.

La PGR acusó a Gordillo de desviar recursos públicos por 200 millones de dólares y lavado de dinero. En octubre de 2013 se le dictaron nuevos autos de formal prisión por operaciones con recursos de procedencia ilícita y defraudación fiscal equiparable por 2,190 millones de pesos.

Fue liberada en agosto de 2018 después de pasar más de cinco años en prisión. La PGR, encabezada entonces por Alberto Elías Beltrán, no pudo acreditar su responsabilidad en los delitos imputados y un tribunal invalidó el proceso.

En 2013 la revista Forbes publicó la lista de «Los 10 mexicanos más corruptos» y ubicó a la exsecretaria general del PRI en el primer lugar, «acusada de malversar 200 millones de dólares».

Gordillo volvió a ser noticia el 20 de febrero pasado, cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) revocó un acuerdo de la expresidenta del tribunal, Norma Piña, el cual la amparaba contra el Servicio de Administración Tributaria (SAT).

La exlíder del SNTE pretendía evadir el pago de 19.2 millones de Impuesto Sobre la Renta por ingresos omitidos en los ejercicios de 2008 y 2009, cuando todavía era líder el sindicato.

Gordillo declaró en 2012 ingresos por 373.3 millones de pesos, producto de una herencia de su madre, quien había sido maestra rural, los cuales estaban exentos de acuerdo con la Ley del Impuesto sobre la Renta.

La propuesta de la ministra Lenia Batres para fallar en contra de Gordillo se aprobó por unanimidad. La suma que pagará al SAT seguramente no la dejará en inopia, pues debe l haber acumulado reservas suficientes para su retiro.

En otro tiempo, la SCJN se habría doblegado ante una de las figuras más poderosas del país. Antes de caer de la gracia del sistema que la encumbró, Gordillo declaró: «Me voy cuando los maestros lo pidan, las amenazas no me quitan. Para morir nací y quiero morir con un epitafio: ‘Aquí yace una guerrera, y como guerrera murió'».

«No desgasta el poder», decía Giulio Andreotti. «Lo que desgasta es no tenerlo».

Comentarios
Gerardo Hernández

GERARDO HERNÁNDEZ es periodista desde hace más de 40 años en Coahuila. Director General de Espacio 4.

Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx

MÁS EDITORIALES, ARTÍCULOS Y REFLEXIONES EN ASÍ DICE