El reciente anuncio del presidente Donald Trump de frenar los bombardeos contra Irán no solo representa un giro en la estrategia militar, sino también un respiro para la economía global.
En cuestión de horas, los mercados reaccionaron con claridad: el precio del petróleo tipo Brent, el cual es un referente internacional para fijar e precio del oro negro, llegó a caer entre un 4 y 6 por ciento, pasando de niveles cercanos de los 90 dólares por barril a la zona de los 84 a los 86 dólares, mientras que el WTI, petróleo texano que es referencia para el petróleo de los EEUU retrocedió en cifras semejantes.
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Al mismo tiempo, las bolsas mostraron recuperación: el S&P 500, que podría considerarse como el índice bursátil más imoportante de los Estados Unidos, avanzó cerca de 1%, mientras que el Nasdaq, bolsa de valores que se centra en empresas de tecnología e innovación, subió alrededor de 1.3% tras el anuncio.
La lectura es clara: menor tensión geopolítica reduce el riesgo percibido y devuelve liquidez a los mercados.
A este entorno petrolero se suma un factor clave del lado de la oferta, es decir de la explotación. La OPEP y sus aliados, Arabia Saudita y Rusia, anunciaron un aumento en la producción de crudo en 188 mil barriles diarios, buscando estabilizar el mercado y evitar un creciente incremento en el precio.
Todo indica que hay una relación inversa entre las tensiones en Medio Oriente con la oferta mundial del pertóleo, es decir que cuando la tensión baja, la producción de este hidrocarburo aumenta, lo que ocasiona dos efectos, por un lado la baja del precio y por otro “alivio” a las economías, como México, que dependen de la importación de este tipo de energéticos. En nuestro país entre el 50 y 30 por ciento de la gasolina que consumimos es importada.
La “suspensión” de la guerra, el incremento de la producción mundial de petróleo, que dará inicio en junio, son factores que también dan alivio al comercio internacional
Este nuevo escenario reduce presiones inflacionarias y a da una mayor certidumbre tanto a empresas como a consumidores en el corto plazo. Sin embargo, el equilibrio sigue siendo muy frágil, cualquier cambio en el conflicto podría revertir rápidamente estos avances.
Es definitivo la economía global continúa moviéndose al ritmo de la geopolítica, donde cada decisión tiene efectos inmediatos en precios, inversiones y crecimiento. Como dijo Warren Buffett, “la incertidumbre es el amigo del inversor de largo plazo”; pero en el corto plazo, sigue siendo el principal factor que define el comportamiento de los mercados.

Francisco Tobías
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