«Defiendo un proyecto de nación». La presidenta Claudia Sheinbaum resume en estas cinco palabras el espíritu de su Gobierno y echa por tierra las versiones sobre un cambio de rumbo de la 4T y de una ruptura con Andrés Manuel López Obrador por el fracking, los ajustes en el Gabinete y la renovación de la dirigencia de Morena.
«Las decisiones del Gobierno de México las tomo (yo)»: y las de Morena el partido, no la Presidenta, «porque no somos el partido de Estado, no somos el PRI», dijo en la rueda de prensa del 22 de abril. La explotación de gas no convencional mediante fracturación hidráulica depende de las conclusiones de un equipo de especialistas, señaló.
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Para la Presidenta, los funcionarios de su Gobierno que aspiren a cargos de elección popular o de dirección en Morena no pueden repicar y andar en la procesión. Citó los casos de Esthela Damián y Ariadna Montiel, quienes renunciaron como consejera jurídica de la Presidencia y Secretaria de Bienestar.
La primera, para participar en la encuesta que decidirá la nominación al Gobierno de Guerrero; y la segunda, para asumir la dirigencia del partido de la 4T. Damián forma parte del primer círculo de Sheinbaum.
Montiel procede del Gabinete de AMLO.
El cambio que más revuelo ha causado es el de María Luisa Alcalde. Si tan buen papel realizó en la jefatura de Morena, como dice la Presidenta, ¿por qué asignarle un cargo eminentemente técnico como es la Consejería Jurídica? Y ¿por qué, si no influye en las decisiones de su partido, «como lo hacían los presidentes del PRI», le abrió las puertas a Montiel -operadora electoral de la 41- para tomar las riendas de Morena?
El objetivo del movimiento es obvio: capitalizar la estructura de los programas sociales para las elecciones de 2027 y conservar, junto con los partidos Verde y del Trabajo, la mayoría calificada en la Cámara de Diputados y el máximo de las 17 gubernaturas que también se renovarán el año próximo.
En ese sentido la presidenta Sheinbaum se adelanta a las críticas fundadas de las oposiciones: «…] el resguardo de los Programas de Bienestar está completamente sellado. Eso, bajo ninguna circunstancia puede salir del Gobierno».
De vuelta el: «no somos un partido de Estado». Aclaró que tampoco tiene candidatos ni favorece a nadie para ganar encuestas de Morena, el PI, el PVEM, el PRI, el PAN o Movimiento Ciudadano.
Sheinbaum dijo estar consciente de que el relevo en Morena «desataría toda clase de interpretaciones |..], particularmente de la derecha y de la oposición: Que ‘si esto representa una división con el presidente López Obrador I…], que si esto se decidió en
Palenque».
El presidente López Obrador -reiteró- «ha sido extremadamente respetuoso con nuestro
Gobierno»; está retirado y prepara la publicación de un nuevo libro. Así contribuye ahora -dice- al movimiento de transformación.
Sheinbaum niega que entre Palenque y Palacio Nacional exista un teléfono rojo. «No hay ninguna comunicación de orientación de absolutamente nada». El Gobierno toma sus decisiones y Morena las suyas.
Lo que los mantiene unidos es el proyecto, consolidar la 4T y conservar el poder por varios sexenios más. Las oposiciones y los grupos de poder hacen su parte para que el propósito se cumpla: los dardos lanzados a la 4T y a sus líderes no sólo no hacen diana, tampoco tienen punta.
La Presidenta ejerce el mando y nadie le disputa el liderazgo del movimiento. AMLO hizo su parte, ahora le corresponde a Sheinbaum cumplir la suya.

Gerardo Hernández
GERARDO HERNÁNDEZ es periodista desde hace más de 40 años en Coahuila. Director General de Espacio 4.
Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx
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