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Vanidad digital: cuando los números reemplazan el talento

Elegir a alguien por su número de seguidores puede parecer una decisión “basada en datos”, cuando en realidad muchas veces es solo vanidad digital disfrazada de estrategia.

Esta semana circuló en redes sociales un video del actor Sergio Basañez, que con tristeza narraba lo que le había pasado en algunas audiciones, pues ya no le preguntan por su preparación, ni por su trayectoria, vaya ya ni siquiera por su capacidad interpretativa. Las preguntas eran: ¿cuántos seguidores tienes en las redes sociales? y, ¿cuál es tu alcance?

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Y aunque podría parecer una anécdota aislada —incluso absurda—, la realidad es que en la industria del marketing pasa más seguido de lo que quisiéramos admitir.

Como mercadóloga, me ha tocado ver cómo algunas empresas, al momento de contratar a un gerente, coordinador o encargado de marketing, no preguntan primero por la estrategia, la experiencia o los resultados… preguntan por el alcance.

Como si los números hablarán más fuerte que las habilidades. Como si todos tuviéramos que ser influencers para ser buenos en lo que hacemos.

Y ahí es donde queda claro que no es un caso aislado, sino una señal de fondo: estamos aplicando mal el marketing.

Durante años, el marketing digital ha construido herramientas para medir impacto: alcance, engagement, conversiones, pero si las sacamos de contexto y las simplificamos, corremos el riesgo de sustituirlos por el valor real de un profesionista o en este caso de un actor.

Y es que los likes y los seguidores lucen muy bien en una presentación, pero lo visible no siempre es valioso, y ahí es donde se complica pues podemos confundir popularidad con capacidad, exposición con talento y alcance con credibilidad.

Un actor no es mejor por tener más followers, un profesionista no es más competente por tener más interacción en redes, y por supuesto una marca no es más sólida solo por tener más alcance.

Sin embargo, en un mundo donde todo urge, donde todo tiene que ser rápido y medible al instante, muchas decisiones terminan tomándose justo ahí: en los likes y en los seguidores que se tengan.

No porque sean los más importantes, sino porque son los más fáciles de entender… y, sobre todo, los más fáciles de mostrar; pero la afinidad con la marca, la credibilidad y la influencia real no siempre se mide en likes.

El marketing, cuando está bien aplicado, no sustituye el mérito, todo lo contrario lo amplifica, pero cuando se usa mal, lo distorsiona. Además hay una tendencia de justificar todas las decisiones con números.

Y sí es verdad, los datos tranquilizan, dan orden y nos hacen pensar que estamos tomando decisiones objetivas, pero no todos los datos son inteligentes, ni todos los indicadores cuentan la historia completa.

Así que elegir a alguien por su número de seguidores puede parecer una decisión “basada en datos”, cuando en realidad muchas veces es solo vanidad digital disfrazada de estrategia.

Cuando eliges mal lo que mides, terminas tomando malas decisiones: campañas que no conectan, proyectos sin sustancia, marcas que poco a poco pierden credibilidad.

En un entorno donde cada vez hay más datos, el verdadero diferenciador ya no será quién tiene más información, sino quién sabe interpretarla mejor.

Y en un mundo obsesionado con medirlo todo, tal vez lo más valioso siga siendo lo que no cabe en una cifra.

Todos los comentarios son bienvenidos a veronica@vaes.com.mx

Nos leemos, la próxima vez. Hasta entonces

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Verónica Valencia

VERÓNICA VALENCIA GÓMEZ es periodista especializada en Tecnologías de la Información, cuenta con una maestría en marketing digital. Es consultora de comunicación y mercadotecnia en Vaes Comunicación. Ha trabajado en periódicos como Grupo Reforma, Milenio y El Mañana de Reynosa.

Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autora, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx

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