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Una mala noticia en la calificación crediticia de México

El riesgo de recorte está latente por el bajo crecimiento económico estructural y la creciente rigidez del gasto público.

S&P acaba de cambiar a negativa la perspectiva de la calificación crediticia de México. Esto implica la posibilidad de recorte en la calificación en los próximos meses. Con esto, el panorama de México se deterioraría rápidamente: el costo de financiamiento subiría, tanto para las empresas como para el gobierno. 

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La deuda soberana de México tiene actualmente grado de inversión con las tres agencias y se encuentra con Moody’s y S&P a 2 nodos de perder el grado de inversión, mientras que con Fitch a 1 nodo de perderlo.

Además de la calificación, se establece la «perspectiva» que implica hacia donde puede dirigirse la calificación en los siguientes años. Una perspectiva negativa implica que la calificación puede ser recortada, es decir empeorar.

El riesgo de recorte está latente por el bajo crecimiento económico estructural y la creciente rigidez del gasto público.

La calificación crediticia establece la capacidad de una empresa o gobierno para cumplir con los pagos de deuda y el riesgo que implica invertir en ella. Entre más alta sea la calificación, más segura y por lo tanto menos riesgosa.

Los inversionistas utilizan las calificaciones crediticias para conformar sus portafolios de inversión, pues deben diversificar en base a rendimiento y riesgo.

Las calificaciones crediticias se clasifican en grado de inversión (que incluye los nodos alto, medio superior y medio inferior) y grado de no inversión (que incluye no inversión especulativa, altamente especulativa, riesgo sustancial, extremadamente especulativa e impago).

Un recorte sorpresivo de una calificación, puede llevar a ventas masivas de la deuda de esa empresa o gobierno.

Si un recorte es anticipado por los inversionistas, los ajustes en los portafolios de inversión se realizan desde antes del recorte, por lo que al darse la baja en la calificación no se da un efecto visible o significativo, pues este ya se había llevado a cabo paulatinamente.

Un recorte en calificación crediticia implica un mayor riesgo de impago. Una empresa o gobierno que enfrenta un recorte de calificación tendrá que pagar un mayor interés al emitir nueva deuda, por tener un mayor riesgo. Es decir, menor calificación implica mayor costo de financiamiento.

Para un gobierno, el mayor riesgo se ve reflejado en salidas de capitales del país, depreciaciones de la divisa y mayor costo de financiamiento.

gsiller@bancobase.com

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Directora de Análisis Económico-Financiero gsiller@bancobase.com Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autora, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx