Organización acusa que en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas operan organizaciones delictivas que abusan de las personas en tránsito
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expresó su preocupación por la desaparición de personas migrantes en el noreste de México y advirtió sobre la presunta operación de grupos criminales en estados como Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, en un contexto marcado por la impunidad y el subregistro de víctimas.
En su informe Desapariciones en México, la CIDH señaló que las desapariciones de migrantes se concentran en zonas fronterizas y rutas de tránsito utilizadas por personas que buscan llegar a Estados Unidos, donde organizaciones delictivas aprovecharían la vulnerabilidad de quienes viajan en condición irregular.
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El organismo identificó como focos de riesgo a los estados de Baja California, Chihuahua, Coahuila, Guanajuato, Nuevo León, Sonora, San Luis Potosí y Tamaulipas en el norte y centro del país, además de Chiapas, Tabasco y Veracruz en la región sur.
De acuerdo con datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), únicamente existen 277 migrantes desaparecidos reportados oficialmente en México. Veracruz encabeza la lista con 48 casos, seguido de Sonora con 25, Chihuahua y Coahuila con 19 cada uno, Tamaulipas y Chiapas con 15, así como Durango con 14 y Quintana Roo con 13.
Sin embargo, la CIDH advirtió que estas cifras contrastan con registros de organizaciones civiles y organismos internacionales. Citó un estudio elaborado con datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y reportes periodísticos, según el cual en 2022 desaparecieron 686 migrantes en los desiertos de Chihuahua y Sonora. Asimismo, entre 2019 y 2022 fueron reportadas 561 desapariciones en Tapachula, Chiapas, principalmente de personas centroamericanas.
Durante audiencias públicas, la Comisión recibió testimonios sobre la falta de acceso a la justicia para familias migrantes y la ausencia de investigaciones efectivas, lo que ha generado un “mensaje de impunidad” frente a estos delitos.
El informe retoma algunos de los casos más emblemáticos de violencia contra migrantes en territorio mexicano. Entre ellos, la masacre de 72 personas migrantes en San Fernando, Tamaulipas, ocurrida en 2010, donde aún permanecen nueve cuerpos sin identificar. También recordó el hallazgo de 196 restos humanos en fosas clandestinas en ese mismo municipio durante 2011, de los cuales 56 continúan sin ser reconocidos.
La CIDH también mencionó el hallazgo de 49 torsos humanos en Cadereyta, Nuevo León, en 2012, donde 30 víctimas siguen sin ser identificadas, además de la desaparición de 22 migrantes que partieron de San Luis de la Paz, Guanajuato, en 2011.
Entre los casos individuales documentados aparecen los hermanos Axel y Román García, desaparecidos en San Fernando cuando viajaban hacia Estados Unidos en 2010, así como Sofía Abigail Caballero, una niña nicaragüense que desapareció en 2022 al ser arrastrada por la corriente del Río Bravo en la frontera entre México y Estados Unidos.
La Comisión agregó que organizaciones civiles reportaron al menos 104 casos de desaparición de migrantes originarios de Guatemala, Honduras y El Salvador entre 2006 y 2018.
El organismo internacional sostuvo que las desapariciones estarían relacionadas con redes criminales, incluso de carácter transnacional, y alertó sobre presuntas omisiones o posibles actos de tolerancia de autoridades de seguridad y migratorias.
“Los delitos contra personas migrantes sugieren la tolerancia y hasta la participación, por acción u omisión, de agentes de seguridad del Estado o autoridades migratorias”, indicó la CIDH en el documento.