En , de:

Travolta, los Bee Gees y Monclova

El cine Diana de Monclova fue mi refugio cinematográfico en la niñez. Ubicado en la calle Allende, ahí vi los estrenos de muchas películas, algunas de ellas para público adulto, pero siempre me las arreglé para escabullirme del boletero. Descubrí la que para nuestra generación fue la primera película de “La Guerra de las Galaxias”, de George Lucas.

Vi también la cinta ganadora del Oscar, “Kramer contra Kramer”, la historia de un matrimonio decidido a destruirse y cómo lo logran; “King Kong”, “Terremoto” y “Tiburón”, con los primeros esfuerzos del genio de Spielberg, y “Taxi Driver”, del gran Scorsese.

LEE MÁS DEL AUTOR MARCOS DURÁN FLORES

Pero lo que recuerdo con precisión casi milimétrica fue la noche del 13 de julio de 1978, cuando acompañé a mi tío Jaime Durán, hermano de mi madre, al estreno en México de “Fiebre de Sábado por la Noche”. En Estados Unidos se había estrenado en la Navidad de 1977, pero entonces, sin globalización, debíamos esperar meses para disfrutar las grandes producciones de Hollywood.

Para sus más feroces críticos, “Fiebre de Sábado por la Noche” representó la quiebra cultural de la década, pero para la mayoría fue un relato memorable de la cultura pop y la inauguración de todo un movimiento: la música disco, con pistas de baile iluminadas por el neón y bolas de espejos.

Y es que el auge de la música disco en la década de los años setenta tuvo un enorme impacto cultural. La gente la escuchaba en la radio, la bailaba y hasta llegó a afectar la moda. Sus raíces fueron múltiples, pero todas compartían un vaso comunicante: la pobreza, la depresión general y la monotonía que sentía una generación que no visualizaba la prosperidad económica de otras épocas; jóvenes que tuvieron que lidiar con el desempleo y la desesperanza.

Era el retrato de un mundo oscuro, uno que había perdido la inocencia y que despertaba apenas de la barbarie de Vietnam. Una sociedad que aún no se reponía de las promesas incumplidas y los sueños truncados de los movimientos sociales de finales de los sesenta que, como todo, terminaron corrompiéndose.

Así, la música disco se convirtió en un movimiento tan estruendoso y masivo porque surgió de las clases bajas, donde muchos se veían en los zapatos de Tony Manero, el personaje que interpretaba John Travolta: un joven que buscaba una oportunidad para salir de la monotonía y olvidar, aunque fuera por una noche, los trabajos sin futuro y la realidad brutal del día a día.

Las noches de disco eran la oportunidad de huir de un mundo sombrío y de un presente sofocante. Entrar era el boleto para escapar del aburrimiento, la violencia y la degradación que imponía la crisis económica global. Allí, como dice el dicho, todos los gatos son pardos, pues el glamour y las luces brillaban para todos. Afuera quedaban las clases sociales; adentro, la pista de baile los volvía iguales.

Nadie en su sano juicio puede negar que, junto a ABBA, Barry White, Donna Summer, KC & The Sunshine Band, Kool & The Gang, Earth, Wind and Fire, Boney M., Gloria Gaynor, Blondie, Patrick Hernandez, The Trammps y Village People, los Bee Gees encabezaron ese movimiento. Para muestra están “Night Fever”, “Stayin Alive”, “You Should Be Dancing”, “More Than a Woman”, “If I Can’t Have You” y “Tragedy”, íconos de la música disco.

Los Bee Gees dominaron la escena musical de los años setenta, con ventas superiores a los 200 millones de discos, y hoy son parte del Salón de la Fama del Rock & Roll.
Durante mucho tiempo, el álbum de la banda sonora de “Fiebre de Sábado por la Noche” fue el disco más vendido, hasta que Michael Jackson, con “Thriller”, le arrebató esa distinción.

De aquella época setentera recuerdo a mis tíos Gerardo y Jaime, junto con sus amigos, alistándose para la disco J&G, la más famosa de la época. Pantalones acampanados de poliéster blanco, camisas de seda, zapatos de plataforma y el pelo largo. Al volver, los escuchaba platicar de sus conquistas, sus peleas y anécdotas simpáticas. Por fin, el mundo los aceptaba como iguales, aunque no lo fueran –ellos, trabajadores de AHMSA–, aprobados por las noches de la disco… pero sólo por una noche.

Comentarios
MARCOS DURÁN FLORES

Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx

MÁS EDITORIALES, ARTÍCULOS Y REFLEXIONES EN ASÍ DICE