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Autoengaño y rendición

Con la aureola de víctima, tras el supuesto despojo de la Gubernatura en 2017, el PAN tenía todo para erigirse en un contrapeso real y disputar los siguientes comicios desde una posición de fuerza. Sin embargo, decidió dormirse en los laureles.

La oposición, que se hallaba en su cenit después de sacudir el letargo del estado, tiró por la borda su condición de fiel de la balanza en la LXI legislatura de Coahuila. Por segunda vez el PRI carecía de mayoría, y por segunda ocasión el PAN dejó escapar la oportunidad de consolidarse como la opción del cambio y del saneamiento de la política estatal.

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Con 12 diputados, incluidos los tres de su aliado veleta, Unidad Democrática de Coahuila (UDC), el PAN pudo investigar la megadeuda, las empresas fantasma y otras herencias del moreirato, como lo había prometido. Sin embargo, prefirió el quietismo y la colaboración ciega y acrítica.

El líder del Congreso, Marcelo Torres, se convirtió en la sombra del gobernador Miguel Riquelme, en lugar de ser su auditor. Riquelme capitalizó la situación y atrajo a los diputados de oposición. «Marcelo supuso que la recompensa sería la presidencia de Torreón», me dijeron varios panistas.

Torres compitió por la Alcaldía lagunera en 2021 frente al candidato del PRI «más débil»: Román Alberto Cepeda González. El «regalo» era ese. Sin embargo, Cepeda duplicó la votación del exlíder del Congreso (130 mil contra 60 mil, en números redondos).

«Marcelo no recibió el premio completo, pues Riquelme no incluyó en el paquete la estructura del PRI», comentó un líder del PAN. Cepeda fue electo para un segundo periodo en 2024, esta vez con 175 mil votos.

Sergio Lara, candidato del PAN, captó menos de 20 mil; Morena, en cambio, disparó su votación a 148 mil, un crecimiento casi del 50% con respecto de la elección previa.

El PAN, que llegó a estar al frente de los municipios más poblados de Coahuila, en 2024 sólo ganó en Zaragoza. El año anterior, su alianza con el PRIle había permitido hacerse con cinco escaños; sin embargo, en la próxima legislatura quedará fuera del Congreso por primera vez.

Morena no obtuvo un solo distrito, pero tendrá cinco diputados de representación proporcional por ser el segundo partido más votado en la entidad.
UDC, ahora tándem del PRI, alcanzó uno, al igual que el Partido del Trabajo (PT) y Nuevas Ideas. Acción Nacional paga así el costo de errores repetidos. El más grave fue haberse alejado de su base electoral, la mayoría de la cual vota por el PRI desde hace varias elecciones.

El primer paso que dio el PAN para recomponerse y recuperar la identidad perdida, fue romper su alianza con el PRI.

Perder el registro en Coahuila lo privará del financiamiento estatal, que este año rondará los 17 millones de pesos. El Comité Estatal se convertirá en delegación y pasará a control del Comité Nacional.

«EI PAN ya se ha levantado de otras», dice Jorge Zermeño, figura histórica de ese partido. Es cierto, sólo que antes no existía Morena, primera fuerza política nacional, y segunda en el estado. La apertura del sistema no se explica sin las luchas de la institución fundada por Manuel Gómez Morín en 1939.

Sin embargo, la ambición de poder de las nuevas generaciones hizo que la institución perdiera la brújula. EI PRI afronta a escala federal una crisis de mayor calado, y en las elecciones del año próximo le podría ocurrir lo mismo que al PAN en Coahuila: quedarse sin registro. Desde ahora hacen falta «nuevas ideas».

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Gerardo Hernández

GERARDO HERNÁNDEZ es periodista desde hace más de 40 años en Coahuila. Director General de Espacio 4.

Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx

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