Entre pérdidas y subsidios, las empresas energéticas del Estado profundizan su deterioro financiero al arranque de 2026; este boquete supera al tamaño de toda la economía de NL, Coahuila y Tamaulipas
En la continuidad del proyecto energético de la llamada Cuarta Transformación, Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) han elevado el costo fiscal de su rescate a 5.4 billones de pesos entre 2019 y el primer trimestre de 2026, considerando tanto pérdidas operativas como apoyos gubernamentales; esta cifra es 15 por ciento superior a toda la economía de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas en conjunto.
La cifra actualizada implica un incremento frente a los 4.8 billones estimados hasta 2025 y confirma que, lejos de corregirse, el deterioro financiero de ambas empresas productivas del Estado se mantiene como una presión estructural sobre las finanzas públicas.
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De acuerdo con los estados financieros y reportes más recientes, Pemex y CFE acumulan pérdidas conjuntas por 1.80 billones de pesos en lo que va de la 4T. La petrolera concentra la mayor parte del quebranto, con cerca de 1.58 billones de pesos en pérdidas acumuladas entre 2019 y el primer trimestre de 2026, mientras que la empresa eléctrica suma un saldo negativo de 227 mil millones de pesos en el mismo periodo.
El inicio de 2026 no muestra un cambio de tendencia. En el primer trimestre, Pemex registró una pérdida cercana a 46 mil millones de pesos, superior a la observada un año antes, mientras que la CFE reportó un resultado negativo por 402 millones de pesos, una reducción importante respecto a 2025, pero aún en números rojos.
El otro componente del costo fiscal corresponde a los apoyos directos e indirectos. En conjunto, estos ascienden a 3.607 billones de pesos. Pemex ha recibido cerca de 3 billones de pesos mediante transferencias, capitalizaciones y beneficios fiscales, de acuerdo con cálculos de México Evalúa. Mientras que la CFE, al cierre de 2025, acumula 607 mil 800 millones de pesos en subsidios, principalmente destinados a mantener las tarifas eléctricas por debajo de su costo de producción.
En el caso de Pemex, los resultados del primer trimestre de 2026 reflejan un deterioro operativo persistente. La empresa reportó una caída de 25.3% en el valor de sus exportaciones, explicada por una contracción de 38.8% en el volumen exportado de crudo, lo que no pudo compensarse con mayores ventas internas. Su producción se ubicó en 1.368 millones de barriles diarios, uno de los niveles más bajos de los últimos años, lo que evidencia las limitaciones para incrementar la plataforma petrolera.
Aunque la deuda financiera se redujo a 1.43 billones de pesos, el ajuste responde principalmente a reestructuraciones y no a una mejora de fondo en la rentabilidad. Además, la petrolera dejó de ser un aportador neto a las finanzas públicas. En 2025 entregó 240 mil millones de pesos al gobierno federal, pero recibió 396 mil millones, generando un saldo negativo de 156 mil millones de pesos. En términos per cápita, esto implica que cada mexicano subsidió a la empresa con más de mil pesos.
La CFE, por su parte, mostró una reducción significativa en sus pérdidas durante el primer trimestre de 2026, impulsada principalmente por menores costos de insumos energéticos, particularmente del gas natural. Sin embargo, sus ingresos disminuyeron 3.2%, afectados por la misma caída en los precios de este combustible. El modelo de negocio continúa dependiendo de subsidios, que representan 16.5% de sus ingresos, mientras que el pasivo laboral creció 24.3%, consolidándose como uno de los principales riesgos estructurales de la empresa.
El monto total de 5.4 billones de pesos destinado a cubrir pérdidas y sostener financieramente a ambas empresas ya rebasa referencias económicas clave y refleja la magnitud del esfuerzo fiscal realizado durante los últimos años. Pese a ello, los indicadores operativos y financieros no muestran mejoras sostenidas.
Esta cifra de pérdidas supera por 15 por ciento a toda la economía en conjunto de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el PIB de 2024 (dato disponible más reciente) de Nuevo León fue de 2.69 billones de pesos, Coahuila registró 1.23 billones y Tamaulipas rondó los 764 mil millones de pesos.
A siete años del inicio de la 4T, el balance del rescate energético apunta a un problema estructural no resuelto. Pemex continúa con pérdidas recurrentes, baja producción y alta dependencia del apoyo gubernamental, mientras que la CFE opera bajo un esquema subsidiado que limita su eficiencia y capacidad de inversión.