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La 4T pide Perdón…

La 4T tiene como objetivo transformar la narrativa histórica del pasado de México para adecuarla a su visión de futuro. Tal como sucedió en los años 20s del siglo pasado con el Nacionalismo Revolucionario, en el que el Estado mexicano -de manera consciente- preñó la historia, la filosofía, la literatura, la psicología y el arte -de manera particular, a través del muralismo- con su manera de oficializar el pasado y darle significado propio al futuro.

La narrativa de la 4T situa a AMLO como el heredero de las tres transformaciones históricas previas: la Independencia (1810-1821), la Reforma (1858-1861) y la Revolución (1910-1917). Y, por tanto, como el líder de dicha 4T.

En el corazón de dicha narrativa cuatrotera está una dimensión moral expresada en “La Cartilla Moral”, que “reeducaría al mexicano a adoptar nuevas prácticas, rescatar valores entrañables y estimular mejores patrones de conducta”.

Por ello, cuando AMLO solicita a “las madrecitas” que lo ayuden para que sus hijos delincuentes no “cometan ilícitos”; lo cree a pié juntillas. O cuando, amonesta: “no consumir de manera enfermiza; si ya tenemos un par de zapatos, ¿para qué más?”; lo cree de corazón.

AMLO lleva esa dimensión moral a una dimensión histórica para pedir o exigir perdón a las minorías mancilladas, y, de acuerdo a sus propias palabras, “reconciliarnos -con el pasado- como una sola voz” en este 2021, en el cual celebrará -la supuesta fundación de Tenochtitlán (1321); la victoria de Hernán Cortés en dicha ciudad (1521) y la Independencia (1821).

Ya exigió a España que pidiese perdón por “los abusos de la conquista”: pero España, con firmeza, rechazó hacerlo.

También, pidió perdón a los pueblos mayas por los 500 años de agravios cometidos en su contra; pero las comunidades mayas le espetaron: “de qué sirve pedir perdón a los pueblos mayas, cuando quien pide perdón perpetúa el racismo, la discriminación y el menosprecio a los pueblos”.

Hoy estará en Torreón, donde pedirá perdón por la matanza de 303 chinos llevada a cabo por fuerzas revolucionarias entre el 13 y 15 de mayo de 1911. Cierto. Es una deuda postergada y ocultada por la sociedad torreonense que sugiere una pregunta; más allá del “perdón” a los descendientes de esos chinos: ¿ofrecerá AMLO la reparación del daño o la indemnización a esos descendientes que el gobierno mexicano prometió y nunca les pagó, o usará la masacre ocurrida para revestir su propia narrativa moral de una reconciliación histórica fallida?

La 4T avanza, con el pendón de la moral, entre perdones con destinatarios respondones.

Todo sea por adecuar la narrativa de la historia a la 4T.

Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx.

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