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Alertan riesgos para México ante alza en exportaciones

El crecimiento en el sector del equipo de cómputo está dejando al país como un simple maquilador sin generar valor agregado, advierten

El crecimiento de las exportaciones mexicanas durante el primer semestre de 2026 esconde riesgos que podrían afectar el desempeño del comercio exterior en los próximos meses, especialmente para entidades altamente dependientes de la industria automotriz como Coahuila y Nuevo León, advirtió el Departamento de Análisis Económico de Banco Base.

De acuerdo con el análisis de la Balanza Comercial de Mercancías correspondiente a junio, el incremento de las ventas al exterior ya no está siendo impulsado por el sector automotriz, sino por las manufacturas distintas a esa industria, particularmente por el ensamble y exportación de equipo de cómputo.

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Banco Base explicó que México ha incrementado significativamente la importación de componentes electrónicos de alto valor provenientes principalmente de Asia para ensamblarlos en el país y posteriormente exportarlos hacia Estados Unidos, un modelo que ha permitido mantener el crecimiento de las exportaciones.

Las importaciones de bienes intermedios crecieron 26.69 por ciento anual durante el periodo enero-junio, una de las tasas más altas para un primer semestre desde 2010. Destaca el caso de Taiwán, cuyas exportaciones hacia México aumentaron 233.76 por ciento respecto al mismo periodo de 2025 y, por sí solas, explicaron casi la mitad del crecimiento de las importaciones mexicanas.

También sobresalen como proveedores Vietnam, Corea del Sur, China, Malasia, Tailandia, Filipinas y Singapur, cuyos insumos son utilizados principalmente para fabricar equipo de cómputo destinado al mercado estadounidense.

Sin embargo, el banco advirtió que este esquema representa una vulnerabilidad para el país, al asemejarse al tradicional modelo de maquila, donde el valor agregado nacional se concentra principalmente en el ensamblaje.

«La estructura geográfica de los insumos configura una operación de triangulación», señaló el análisis. Bajo este esquema, México importa componentes asiáticos, los ensambla y exporta el producto terminado a Estados Unidos, mercado que concentra el 94.8 por ciento de las exportaciones mexicanas de unidades de procesamiento central.

Esta dependencia cobra relevancia porque la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), iniciada oficialmente el 1 de julio, podría derivar en reglas de origen más estrictas para el equipo de cómputo.

Banco Base indicó que, de concretarse dichos cambios, el crecimiento de las exportaciones podría frenarse rápidamente e incluso registrarse caídas, dependiendo de la forma en que se implementen las nuevas disposiciones.

Para Coahuila y Nuevo León, donde la industria automotriz representa uno de los principales motores económicos y exportadores, el mayor riesgo continúa siendo precisamente ese sector.

El análisis señala que las exportaciones automotrices hacia Estados Unidos acumularon una caída anual de 2.7 por ciento durante el primer semestre, mientras que los envíos al resto del mundo crecieron 24 por ciento.

La institución atribuyó esta debilidad a los aranceles impuestos por Estados Unidos a las exportaciones automotrices mexicanas. Tan sólo hasta mayo, los automóviles tipo turismo enviados al mercado estadounidense enfrentaron un arancel promedio de 13.73 por ciento.

Además del impacto directo sobre armadoras, el deterioro del sector también afecta al resto de la cadena manufacturera, debido a una menor demanda de autopartes, insumos y productos complementarios, un aspecto particularmente sensible para estados como Coahuila y Nuevo León, donde la industria automotriz concentra una amplia red de proveedores.

Banco Base identificó otros factores que podrían limitar el dinamismo exportador durante el resto del año.

Uno de ellos es el efecto estadístico de una elevada base de comparación. Durante enero-mayo de 2025 las exportaciones de equipo de cómputo crecieron 114.36 por ciento anual, mientras que en el mismo periodo de 2026 el incremento se aceleró hasta 177.57 por ciento, lo que anticipa comparaciones más difíciles en los próximos meses.

También advirtió sobre el bajo nivel de inversión productiva en México, particularmente en la fabricación de equipo de cómputo. Al cierre de mayo, la capacidad instalada utilizada alcanzó 98 por ciento, un nivel que limita la posibilidad de seguir aumentando la producción sin nuevas inversiones.

No obstante, el banco consideró que un endurecimiento gradual de las reglas de origen no necesariamente tendría efectos negativos en el largo plazo. Si las nuevas disposiciones se acompañan de condiciones que incentiven la inversión, podrían impulsar la instalación de mayor capacidad productiva en México y elevar el contenido nacional de esta industria.

Aunque la revisión del T-MEC se espera que se prolongue hasta 2027, Banco Base subrayó que la incertidumbre regulatoria seguirá siendo uno de los principales riesgos para las exportaciones mexicanas, particularmente para las industrias automotriz y de equipo de cómputo, dos sectores estratégicos para la economía nacional y para entidades exportadoras como Coahuila y Nuevo León.

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