El seleccionado mexicano de fútbol ofreció anoche una de las mejores actuaciones que un representativo nacional mayor haya mostrado en una justa mundialista.
México le regaló a su gente una actuación redonda, en el manejo de la pelota, en defensa y en ataque.
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Y pudo ser perfecta si aquel disparo de Mora que le sacó pintura al poste se convierte en gol, o aquella descolgada donde Giménez le toca a Orbelín o la que éste intentó poner en la escuadra y por milímetros se fue.
Pocas opciones tuvo el rival, y las que creó, la defensa y Rangel las finiquitaron con solvencia.
El cuadro bajo con Montes y Johan ofrecieron un concierto, teniendo incluso que tapar las veces que se equivocó Sánchez en la banda derecha (junto con Gallardo, el más flojito de todos).
En el mediocampo, entre Romo, Alvarado, Éric y Morita, les dieron un toque. Mora se les aparecía por donde menos esperaban y jamás pudieron contenerlo.
En ataque Quiñones y Raúl aguantaron los embates de los defensas que lideraba Pacho y que para nada le sirvieron sus dos Champions que presumieron sus fans, ninguneando a la escuadra azteca.
Le pasó lo mismo a Caicedo, uno de los más lúcidos en el segundo tiempo, pero en la primera etapa, andaba como chivo en cristalería y llegó a pensar en pedirle al árbitro que contara a los verdes que parecían catorce.
Una defensa sólida con una cancerbero que sabe de atajar sobre la línea, por abajo, ser valiente y descolgar lámparas por alto; una media con Lira que fue un recolector de pruebas en la escena del crimen. Romo un medio mixto que lo mismo mete pata que te pone un balón a 60 metros al pie o te saca un disparo a puerta. Mora y Alvarado los volvieron locos a los ecuatorianos que nada más los veían pasar, por acá y por allá.
Quiñones y Jiménez se rifaron el físico y no renunciaron a meter el cuerpo y aguantar los empujones de los morenos que, como todo sudamericano, no saben jugar sin dar patadas.
Pero no nada más le devolvieron cada pechazo o empujón que recibieron, se dieron el tiempo de ponérselas en el fondo de la red. Con dos tuvieron.
En lo general el Tri manejó muy bien el balón, supo muy bien cuándo y cómo jugar con y sin la pelota, administró los tiempos y los espacios, sobre todo en la primera parte.
Y los pusieron a bailar al son que se les antojó a los verdes.
La tocaron, sin prisas, pero sin pausas; pisaron la cancha con firmeza y les dio un repaso el equipo que sus fans dijeron que eran unos inválidos.
Que Caicedo solo, valía lo que toda la selección mexicana completa y que ellos tenían jugadores en la Premier, Italia y Francia y que los verdes solo tenían su mejor hombre en Arabia.
Jamás entendieron –son sudamericanos, no puedes pedir mucho– que entre más menosprecies al rival,, cerciórate de liquidarlo, de hacerlo pedazos, si no… quedarás muy mal si un equipo tan menospreciado, tan precario como lo ves, te exhiba, te baile, trapee contigo la cancha y te mande a tu casa con la cola entre las patas.
Para la segunda parte, los de Javier Aguirre estaban tan seguros de sí mismos, que les entregaron el balón a ver qué armas portaban.
Los muchachos de color serio comenzaron a jugar frontón y Montes y Vázquez se divertían sacando pelotas del área y lanzando contragolpes con Orbelín, Giménez, Brian y Obed que entraron a controlar, defender y lanzar latigazos al frente y por poco firman dos o tres.
El DT argentino, de apellido Bascanosequé, un bocón que se quejó de todo acá, fue un bebé de pecho ante el Vasco que se lo cenó sin cubiertos.
El gusto de haberle ganado de casualidad a Alemania le duró tres días… ahora se fue masticando hiel.
México despachó sus tres primeros compromisos ante escuadras de tercera. Ahora, ante uno de segunda como es Ecuador, que muestra su impotencia con insultos y patadas, fue implacable.
Veremos ante uno de primer nivel…
Ni recojan todo, el domingo hay tertulia de nuevo en el Azteca.

Reynaldo Márquez
Periodista desde hace más de 35 años en el norte de México. Ha colaborado en El Norte, ABC y otros medios.
Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx
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