En lo que va de este año, autoridades sanitarias reportan una cifra ínfima por casos de esta enfermedad que cimbró al planeta
Los casos de COVID-19 en Coahuila, Nuevo León y el resto del país se redujeron a niveles mínimos durante 2026, seis años después del inicio de la pandemia que desencadenó la mayor crisis sanitaria global en un siglo y transformó los sistemas de salud, la economía y la vida cotidiana.
De acuerdo con el Boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud, con corte a la semana epidemiológica 24, Coahuila acumula apenas tres casos confirmados de COVID-19 en lo que va de 2026, mientras que Nuevo León registra 14 contagios. A nivel nacional, el acumulado es de 482 casos.
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Las cifras contrastan con las registradas durante los años más críticos de la emergencia sanitaria. En el mismo periodo de 2021, cuando el país aún enfrentaba los efectos de las primeras olas de contagio, Coahuila contabilizaba 14 mil 858 casos, Nuevo León 36 mil 568 y México 918 mil 920.
Un año después, en 2022, durante el impacto de la variante Ómicron, los contagios alcanzaron sus niveles más altos para el mismo corte epidemiológico: 41 mil 437 casos en Coahuila, 108 mil 524 en Nuevo León y 1 millón 756 mil 53 en todo el país.
A partir de 2023 comenzó un descenso sostenido de la enfermedad. Coahuila pasó de 102 casos ese año a 72 en 2024, 73 en 2025 y únicamente tres en 2026. En comparación con el pico registrado en 2022, la reducción alcanza 99.99 por ciento.
En Nuevo León, los contagios descendieron de 1 mil 526 casos en 2023 a 416 en 2024, 342 en 2025 y 14 durante 2026, una disminución superior al 99.9 por ciento respecto al máximo observado cuatro años atrás.
A nivel nacional, la tendencia también ha sido consistente. Después del máximo de 1.75 millones de casos registrados al corte de la semana 24 de 2022, los contagios bajaron a 13 mil 815 en 2023, 7 mil 291 en 2024, 4 mil 692 en 2025 y 482 en 2026.
La pandemia de COVID-19, declarada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en marzo de 2020, provocó una crisis sanitaria sin precedentes, saturó hospitales, impulsó campañas masivas de vacunación y modificó hábitos sociales y laborales en todo el mundo.
En México, además de las pérdidas humanas, la emergencia obligó a implementar medidas como el confinamiento, la suspensión de actividades presenciales y el uso generalizado de cubrebocas.
Aunque el virus continúa bajo vigilancia epidemiológica y se siguen detectando casos esporádicos, las cifras de 2026 muestran que la circulación del SARS-CoV-2 en Coahuila, Nuevo León y el país permanece en niveles considerablemente inferiores a los observados durante los años más intensos de la pandemia.