La política mexicana que más se asemeja a Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, es Lily Téllez, aunque sin su influencia y trayectoria. Confrontativas, ultraderechistas y afines a Donald Trump, saltaron del periodismo a la arena política, donde las diferencias entre ambas son abismales.
Mientras la madrileña ha sido fiel al Partido Popular (PP), la sonorense abandonó el progresismo de Morena para abrazar el conservadurismo del PAN. En ese bandazo, Téllez le declaró la guerra a su mecenas, Andrés Manuel López Obrador, y a la presidenta Claudia Sheinbaum.
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Ayuso le dio al PP un fuerte impulso en las elecciones de 2023, cuando ligó un tercer mandato al hilo en la presidencia comunitaria; antes había sido diputada.
Estridente y mitómana como la española, Téllez no le ha aportado nada al PAN. Las dos veces que ha sido senadora, primero por Morena y luego por Acción Nacional, fue por lista (plurinominal).
En un intento de meterse en el radar de Trump, Téllez ha pedido la intervención del Gobierno de Estados Unidos en México para plantar cara a los cárteles de la droga, cosa que no hace en su territorio.
Bajo la premisa de que los enemigos de los presidentes de izquierda son amigos de inquilino de la Casa Blanca, Téllez tomó partido por Ayuso en su gira por nuestro país, la cual acabó en fiasco. Lo hizo también por sí misma, pues busca posicionarse en la carrera presidencial de 2030.
«Claudia Sheinbaum Pardo se comportó con una bajeza gansteril», publicó en sus redes sociales luego de que Ayuso puso fin a su gira cuatro días antes de lo previsto. Los exabruptos de la panista suelen no tener efecto, y en la tribuna del Senado su retórica efectista es anulada por la oratoria, la ironía y el conocimiento histórico de Gerardo Fernández Noroña.
Asamblea de Madrid, donde compareció el 14 de mayo después de su visita a México, las oposiciones le propinaron una vapuleada aún mayor. «Ser patriota no es borrar nuestro pasado, es asumirlo con sus luces y con sus sombras. Nadie se avergüenza de España, pero sí nos avergonzamos de usted», le dijo Mar Espinar, portavoz del grupo parlamentario Socialista (PSOE).
«Usted se fue a México con la única agenda de coronarse reina de la internacional ultra y ha vuelto coronada como reina de la mentira compulsiva. |…] ¿Cómo es posible que estando tan asustada aguantara ahí cinco días sin agenda? |…] ¿La estaban matando a tequila…J?. En México ha hecho lo único que sabe hacer: insultar, provocar y luego lloriquear para que no se hable de lo que está pasando en Madrid y los chanchullos que la rodean».
Manuela Bergerot, vocera del grupo parlamentario Más Madrid, recurrió primero a la ironía y luego se le tiró a la yugular. «Para venir de la playa la veo muy enfadada.
Díganos, qué riesgos ha corrido en México si ni siquiera hay olas en el Caribe. Es usted una mentirosa compulsiva y cada vez está más lejos de la realidad. Quiso ir a México para humillar a los mexicanos, reivindicando a un conquistador que aniquiló a todos sus ancestros, y la única humillada ha sido usted.
Quiso convertirse en la diva de la derecha internacional y se ha convertido en un activo tóxico para los que la invitaron a México, abucheada en cada rincón que ha pisado».
Nada para los madrileños «que no sea el ridículo internacional». Bergerot dijo a Díaz Ayuso que la lección de su viaje a México es que «sin su burbuja mediática subvencionada que le diga lo guapa que está, usted no es absolutamente nadie».
La presidenta de la Comunidad de Madrid respondió cada golpe con la energía de quien le sopla a un globo. Su mejor defensa fue una frase llena de soberbia: «México no existió hasta que llegaron los españoles».

Gerardo Hernández
GERARDO HERNÁNDEZ es periodista desde hace más de 40 años en Coahuila. Director General de Espacio 4.
Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx
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