Como era de esperarse, me siguen cayendo a palos sobre mis ideas incendiarias sobre eso llamado soccer. No quiero convencer a nadie. Son mis gustos y disgustos, nada más. Es decir, jamás me ha gustado deporte tan pedestre y primitivo. Aburrido a más no poder: 89 minutos de abulia, por uno de gritería al meter un gol.
Insisto, esa masa de palurdos e iletrados (no todos), llamados fanáticos, gritaban algo como un “Sí”; llegó la armada inglesa, barrió a México y dijo un rotundo “No”.
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Al momento de redactar estas notas, hay cuatro selecciones, las cuales aspiran a llevarse la Copa a sus anaqueles. Al parecer, son los cuatro países de mejor ranking en la FIFA (que tiene más afiliados que la ONU). Repito, ignoro si al momento de redactar y que aparezcan estas notas en letra redonda, ya se enfrentaron las cuatro selecciones y ya hay campeón. Es totalmente intrascendente, al menos para mí.
Lo bien cierto es lo siguiente: usted me va a odiar por las ideas y opiniones que puedo mantener siempre: las mujeres son débiles (no todas), necesitan cariño, ternura y afecto (todas; las que son “diferentes”, al parecer, todavía más); las mujeres son abnegadas, las mujeres le toleran todo al macho (no todas), las mujeres agrupadas ante el fatídico “8M” son rudas, casi varones y siempre gritan lo mismo: “Ni una más, ni una menos”. Palabrería huera, no avanzan ni quieren avanzar ni prepararse.
Al menos las mujeres (musas) con las cuales me relaciono no quieren ser ogros, sino princesas. Las reinas, por lo general, son feas, gordas, ampulosas, de pésimo carácter y odian a las princesas de buen ver, las cuales desean lo siguiente: ser atendidas en el mínimo detalle, quieren flores siempre, cartas de amor; uno les tiene que abrir diligente la puerta del auto, acomodar la silla cada vez que ellas van al tocador a revisarse los rulos por vigésima vez; las musas de buen ver desean que uno les hable bonito al oído… en fin.
Lea usted la siguiente idea lapidaria (de decenas al respecto) del divino ciego Jorge Luis Borges: “Todavía son de rigor en nuestro país (Argentina) las largas necrológicas donde la mujer es un ejemplar de la especie, no un individuo”. Le doy la razón, y para muestra, como ejemplo de la especie, no de individuos, desgraciadamente, lea lo siguiente, ocurrido aquí en el vecindario y muy sonado en México.
Nota 1: Fernando “N”, originario de la Ciudad de México, estranguló con una cadena a su pareja Diana Marina López, de 41 años, en la colonia Santa Bárbara, aquí en Saltillo (lunes 7 de julio). Según los recuentos periodísticos del caso, el troglodita le propinaba buenas golpizas, la agredía seguido y la tenía amenazada.
Lo que eso signifique hoy en día. Ella era de Chiapas, él de la capital del país. Eran foráneos y aquí ambos encontraron la muerte: ella con una cadena al cuello y él cuando lo perseguían entre CDMX y Estado de México. ¿Por qué aguantar la dama todo lo anterior? Por eso, porque era de Chiapas, abnegada, dócil, sin aspiración alguna. Me atrevo a escribir lo anterior por los hechos antes deletreados.
Nota 2: ¿Cómo va aquella vieja tonada de Ricardo Arjona en “Historia de un Taxi”, cuando dice que la güera sufre en su mansión y él, el taxista, en los arrabales? Esa es la idea, y es una buena idea. La violencia se da a todo lo largo y ancho del país por un motivo: México no quiere a sus mujeres. Así de sencillo. ¿Ponerle aquí las cifras, los datos duros, las estadísticas? ¿Para qué? Lea lo siguiente donde hay nombres y apellidos.
ESQUINA-BAJAN
Nota 3: Si la pobre chiapaneca Diana Marina sufría en los arrabales de Saltillo, en la Ciudad de México la ingeniera nuclear Felicia Jiménez solicitó la intervención de la justicia para detener a Víctor Rodríguez Padilla, exdirector de Pemex, por una golpiza, la cual fue exhibida en redes sociales, como todo hoy en día.
Estos abusos no eran nuevos: según el testimonio de la mujer muy preparada, todo ello había empezado desde las lejanas lunas del 2022. ¿Lo nota? Las dos lo aguantaron porque son débiles, sumisas, sin vocación propia, abnegadas. Es su carácter e idiosincrasia. Y formación. Una de altos estudios, la otra, nativa de Chiapas. Los extremos se tocan.
Nota 4: La que sí decidió cambiar las cosas antes de llegar a la muerte y al abuso fue la infanta Dayana “N”, quien ha escapado reiteradamente de sus custodios –la madre y la abuela– por maltratos, descuidos y violencia. Y como siempre, el caso se ha ventilado públicamente en las redes sociales y no legalmente, aunque la Pronnif haya tomado cartas en el asunto.
Nota 5: ¿Qué es el amor? Una enfermedad. ¿Las dos damas anteriores, la señora nuclear y la chiapaneca, atada a su asesino durante 10 años, amaban y querían esa situación? No lo sé, pero sí lo toleraban. Dice un viejo refrán cinematográfico en una película de Al Pacino y Robert De Niro, palabras más y palabras menos: “Nunca te enamores de una mujer a la cual no puedas dejar antes de cinco minutos”. Les creo. Ellas y los varones deberían poner en práctica el anterior aforismo.
Nota 6: “Las mujeres suelen pensar por imágenes, por intuiciones, no por un mecanismo dialéctico”: el aforismo es de Jorge Luis Borges. Si las dos anteriores damas hubiesen tenido la capacidad de pensar, no les hubiese pasado semejante desdicha de violencia.
LETRAS MINÚSCULAS
Las musas quieren ser amadas, queridas, atendidas e idolatradas, por eso nunca quieren irse de mi lado… aunque siempre se van. ¡Puf!

JESÚS CEDILLO
Periodista, escritor y poeta, con más de 40 años en la legua cultural y explorando el mundo.
Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx
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