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A renovar la fe

Mientras nos jugamos la vida con el coronavirus y el Joker de Macuspana está jugando con la salud de miles de mexicanos, nos ataca otra calamidad que creíamos desterrada del País: el Sarampión.

Todos los reflectores se los está llevando el Covid-19, pero nadie ha volteado a ver a la otra pandemia que nos ataca. Después de 30 años llega esta terrible enfermedad que la 4T ha mantenido este tema oculto.

Los aumentos van así: más de 700 casos hasta el corte del domingo a mediodía, y de coronavirus existen 41. Si no nos morimos en 40 días de un virus, nos morimos de otro.

Lo reitero, el Cuarto Jinete del Apocalipsis está entre nosotros. Regresemos al tema, es más preocupante el tema del Sarampión, éste puede contagiar hasta a 18 personas de manera efectiva, mientras que el Covid-19 a 2.5 personas.

Se puede prevenir con la vacuna Triple Viral, que es gratis en el País y las proporciona el Instituto Mexicano del Seguro Social. Se aplica a los 12 y 15 meses de nacidos, con refuerzo a los 6 años de edad.

De acuerdo con especialistas, el sarampión es más contagioso y letal que el coronavirus. Debemos prepararnos contra estas dos pandemias. Es importante permanecer en casa y convivir con la familia, diría mi compadre Néstor González, “llegó el Apocalipsis Zombi”.

Cambiando de tercio pero estando en el mismo ruedo, viene a mi mente lo que publicó El Heraldo de Saltillo el 1 de agosto del año 2019 sobre los milagros del Santo Cristo de la Capilla 400, en sus casi 4 siglos y medio.

Recuerdo las historias de mi abuela, cuando la Iglesia en Saltillo recomendó orar y sacar a la calle al Santo Cristo de la Capilla para orar y suplicarle que le pusiera fin de la enfermedad del cólera, que atacaba en aquellos tiempos a la Capital del Estado.

Creo que estas historias de fe son las que nos hace falta escuchar en momentos como estos. Por aquellas fechas a la ciudad también la azotó una fuerte sequía y sacaron al Santo Patrono a las calles.

Justo cuando los feligreses regresaban a sus casas, fueron sorprendidos por un torrencial aguacero que les hizo pararse en medio de las calles empedradas y disfrutar de las bendiciones que caían del cielo.

Es momento de renovar la fe y en la creencia de estas pequeñas historias, no deben ser olvidadas. En momentos de crisis debemos regresar a Dios, sea cual sea su denominación religiosa.

Hay que unirse en familia. Se aproximan tiempos difíciles, veamos por los que menos tienen. Cuídese y sea precavido sea cual sea la situación, los dos virus que tenemos enfrente se combaten mejor con la prevención, ya que con la escasez de medicamentos e instrucciones claras, la mejor alternativa es, higiene, seguridad, cuidados y prevención.

NOTA: Esta Columna se escribió con un cubrebocas y toallitas desinfectantes a mi lado.

Este texto es responsabilidad total, única y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx.

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