Ayer, desde las 8 de la mañana, la prolongación Juárez y la Avenida Libertad despertaron distinto.
El sol apenas asomaba y ya había manos saludando, sonrisas detrás de los parabrisas y un ánimo que se contagiaba como si la ciudad misma respirara esperanza.
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Nuestras brigadas llegaron con paso firme, con esa mezcla de cansancio bueno y convicción que solo nace cuando se trabaja por la gente. Y ahí estaban los automovilistas: mamás rumbo a la escuela, trabajadores entrando a turno, jóvenes en moto, taxistas, repartidores, todos regalando un gesto, una mirada, un “ánimo” que se escuchaba incluso sin palabras.
La Libertad, La Joya, Villas La Merced y todo el norte de Torreón se sintieron cerca en ese crucero.
Cada volante entregado era una conversación breve, un puente, un recordatorio de que esta ciudad se mueve gracias a su gente y que cuando nos encontramos en la calle, algo se enciende.
Entre 8 y 10 de la mañana, el tráfico no solo fluyó: se volvió comunidad.
Y nuestras brigadas fueron recibidas con una calidez que no se finge.
Con respeto.
Con cariño.
Con esa fuerza lagunera que nunca falla.
Gracias a todas y todos los que pasaron por ahí.
Gracias por abrir la ventana, por levantar la mano, por decir “síguele, estamos contigo”.
La ciudad se construye así: en los cruceros, en las mañanas, en los gestos que parecen pequeños pero que sostienen todo.

Jaime Martínez Veloz
Luchador social, politólogo, incómodo al poder, ex legislador.Presidente del Centro de Estudios y Proyectos para la Frontera Norte “Ing. Heberto Castillo Martínez”.
Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx
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