Envíos desde el exterior alcanzan máximo histórico para un mes de marzo, aunque persisten señales de debilidad en el acumulado anual y en el poder adquisitivo
Las remesas hacia México marcaron un nuevo máximo histórico para un mes de marzo en 2026, al sumar 5 mil 394 millones de dólares, lo que representó un crecimiento anual de 4.9 por ciento, de acuerdo con el más reciente análisis del Departamento de Análisis Financiero de Monex.
El repunte confirma la resiliencia de estos flujos, considerados uno de los principales soportes del consumo en millones de hogares mexicanos. Sin embargo, detrás del dato positivo comienzan a acumularse señales de presión que apuntan a una desaceleración en el mediano plazo.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Pemex y CFE, un ‘barril’ sin fondo: con la 4T se pierden ¡5.4 billones de pesos!
Durante el primer trimestre de 2026, los ingresos por remesas alcanzaron 14 mil 457 millones de dólares, lo que significó un incremento de apenas 1.4 por ciento anual, aunque suficiente para establecer un nuevo máximo histórico para un periodo similar.
La directora de Análisis Económico de Banco Base, Gabriela Siller, destacó que el dato de marzo representa una “buena noticia”, al tratarse de un rebote significativo. En redes sociales subrayó que el crecimiento mensual fue impulsado tanto por un aumento en el número de operaciones como por un mayor monto promedio enviado.
No obstante, el análisis de Monex advierte que el desempeño es mixto. Si bien el flujo mensual muestra dinamismo, el acumulado de los últimos doce meses —de abril de 2025 a marzo de 2026— asciende a 61 mil 979 millones de dólares, lo que implica una caída de 4.5 por ciento anual, acumulando retrocesos consecutivos desde junio del año pasado.
Este comportamiento refleja un cambio en la dinámica de los envíos. En marzo se registraron 12.9 millones de transacciones, lo que significó una disminución de 3.6 por ciento anual, mientras que el monto promedio por envío aumentó 8.9 por ciento, ubicándose en 417 dólares. Es decir, menos operaciones, pero de mayor valor, una tendencia que ha permitido sostener el crecimiento total, aunque sin consolidar una recuperación robusta.
A nivel desestacionalizado, las remesas también mostraron un avance mensual de 1.2 por ciento, alcanzando su mayor nivel desde noviembre de 2024, lo que refuerza la lectura de un repunte reciente. Sin embargo, este impulso contrasta con un deterioro en términos reales.
De acuerdo con Monex, el poder adquisitivo de las remesas se ha reducido hasta en 11.9 por ciento anual, lo que implica que, pese a recibir más dólares en términos nominales, las familias enfrentan una menor capacidad de compra debido a factores como la inflación.
Otro elemento de presión proviene del entorno externo. La evolución de las remesas sigue estrechamente ligada al desempeño del mercado laboral en Estados Unidos, donde persisten señales de debilidad, así como a un contexto migratorio más restrictivo y un entorno político-económico incierto.
En este contexto, aunque marzo dejó un dato récord, las perspectivas hacia adelante apuntan a un crecimiento limitado y vulnerable a choques externos. La menor cantidad de envíos, la caída en el acumulado anual y la pérdida de poder adquisitivo sugieren que las remesas, si bien continúan siendo un pilar para la economía mexicana, enfrentan un entorno cada vez más complejo.
El resultado es un panorama de claroscuros: máximos históricos en el corto plazo, pero con presiones estructurales que podrían moderar su impacto en el consumo y en las regiones más dependientes de estos ingresos.