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De la alianza y la gestión a la confrontación y la burla

En política hay errores que pueden corregirse y otros que terminan revelando una forma de pensar, de actuar y de relacionarse con la sociedad. Lo ocurrido en las últimas horas con el diputado local de Morena, Alberto Hurtado Vera, entra precisamente en esa segunda categoría.

El diputado de la actual Legislatura del Congreso de Coahuila, quien además busca reelegirse por el Distrito 15, volvió a colocarse en el centro de la polémica luego de que comenzaran a circular capturas de pantalla de un presunto comentario realizado aparentemente desde su cuenta verificada de Instagram sobre un caso denunciado por una mujer en Querétaro por acoso sexual.

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La publicación original, difundida por la página “Nación Norteña”, hacía referencia a un video donde una joven denunció haber sido interceptada por un hombre que supuestamente caminaba con sus genitales expuestos en un bulevar de aquella ciudad.

Y fue ahí donde aparentemente apareció un comentario desde la cuenta verificada de Alberto Hurtado que decía: “Le va a dar un aire! Pero con flanax desinflanax el dolor jajajajaja”.

El mensaje que, se dijo, posteriormente habría sido eliminado, quedó capturado en distintas imágenes que rápidamente comenzaron a circular en redes sociales generando indignación y cuestionamientos hacia el legislador morenista.

Porque más allá de partidos políticos o filias ideológicas, el comentario resulta profundamente desafortunado. Ridiculiza una denuncia relacionada con presunto acoso sexual y trivializa una situación que para muchas mujeres representa miedo, vulnerabilidad e inseguridad cotidiana.

A raíz de dichas capturas y en un ejercicio natural periodístico , quien escribe esta columna buscó directamente al diputado Alberto Hurtado vía WhatsApp para conocer su postura y brindarle espacio para aclarar si efectivamente el comentario provenía de su cuenta o fijar una posición sobre la controversia. Sin embargo, la solicitud fue ignorada y no hubo respuesta directa al cuestionamiento planteado.

Fue 24 horas después de que se publicara y difundieran las imágenes en distintos medios de comunicación, que el diputado Alberto Hurtado decidió publicar un posicionamiento donde aseguró que se trataba de contenido manipulado mediante inteligencia artificial y responsabilizó directamente al Ayuntamiento de Saltillo de estar detrás de la difusión.

Sin embargo, hasta el momento no ha presentado pruebas públicas que sustenten esa acusación. Y ahí es donde la situación se vuelve todavía más delicada.

Porque si algo se le ha cuestionado constantemente al diputado es precisamente la ligereza con la que emite declaraciones o responde ante situaciones polémicas. No es la primera vez que protagoniza controversias derivadas de comentarios impulsivos o respuestas poco cuidadosas.

Ahí está el episodio donde respondió en un par de entrevistas que él “no sabía de leyes” porque era ingeniero, ante temas de interés local y nacional, pese a ocupar una curul cuya principal función es precisamente legislar.

O el momento en que llamó “payaso” a un reportero tras una pregunta incómoda, situación que terminó obligándolo a ofrecer disculpas públicas desde tribuna.

También permanece fresco el intercambio en redes donde se burló de un comentario relacionado con la seguridad en Coahuila. Cuando un periodista respondió que dormía tranquilo por vivir en el estado, Hurtado reaccionó con sarcasmo. Y cuando se le cuestionó directamente si le parecía gracioso que ciudadanos expresaran sentirse seguros en Coahuila, simplemente guardó silencio.

Por eso la polémica actual genera tantas dudas. Porque incluso concediendo el beneficio de la duda respecto a la autenticidad de las capturas, existe un contexto previo que hace creíble para muchos que un comentario así pudiera haber salido de su cuenta.

Y esa percepción pública no la construyó nadie más. La construyó él mismo.

Resulta todavía más lamentable porque Alberto Hurtado llegó a proyectar una imagen distinta. Un perfil joven, abierto al diálogo, capaz de construir acuerdos incluso con gobiernos de otros partidos para concretar gestiones importantes, como el regreso de la oficina de PROFECO a Saltillo, donde hubo coordinación con autoridades municipales priistas para lograr instalaciones y operación.

Había entonces un político que parecía entender que representar a la ciudadanía implicaba tender puentes y no vivir permanentemente en confrontación. Y trabajar en beneficio de la sociedad más la de los colores y partidos. 

Pero con el tiempo ese perfil fue desapareciendo para convertirse en un personaje de confrontación, más polarizante y más enfocado en el conflicto político y las redes sociales.

Y quizá el mayor problema para Alberto Hurtado ya no es la crítica de sus adversarios.

Es que comienza a perder credibilidad incluso entre quienes antes veían en él un perfil valioso.

Porque cuando un político minimiza denuncias delicadas, agrede a periodistas tras preguntas incómodas, responde con burlas, evade cuestionamientos o acusa sin pruebas, deja de transmitir seriedad institucional y comienza a alimentar exactamente aquello de lo que hoy intenta defenderse: la duda pública.

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JÉSSICA ROSALES

Periodista con 20 años de experiencia en distintos medios de Coahuila.

Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autora, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx

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