La sociedades surgen como consecuencia de las necesidades de las personas, que solo pueden ser satisfechas en cuanto aquellas se complementan.
Las personas tienen muchas necesidades y ninguna de ellas se basta asimisma. En consecuencia, se ayudan y hacen cambios entre sí. El ejemplo más sencillo es, naturalmente, la producción y cambio de alimentos y otros medios de mantenimiento físico, pero el argumento puede extenderse mucho más allá de las necesidades económicas de una sociedad.
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Casi todos los expertos consultados por BBC Mundo coinciden en calificar a la economía cubana como el mayor fiasco del proceso iniciado por Fidel Castro en 1959.
“Yo diría que es la gran falencia o lo que quedó pendiente de esos 60 años y es que todavía no se ha alcanzado esa sociedad próspera y sostenible que se planteó alguna vez, lo que significa que todavía haya muchos asuntos pendientes en materia de vivienda, en materia de alcanzar niveles de vida aceptables para todo el mundo”, opina Alzugaray.
El economista cubano Mauricio De Miranda Parrondo, profesor de la Universidad Javeriana de Cali, considera que un error fundamental en este sentido fue “el desconocimiento de las leyes de la economía” por parte del gobierno.
“La dirección cubana pecó de excesivo idealismo y de voluntarismo en la conducción de la economía. Siempre se priorizó la razón política y el mantenimiento del poder sobre la razón económica”, explicó a BBC Mundo.
Mesa-Lago, destaca, no obstante, que pese a la crisis económica sostenida que vive, Cuba ha logrado continuar creciendo (aunque sea en números muy pequeños) y que realizó una transformación económica en la que pasó de ser una economía dependiente del azúcar a otra dependiente de los servicios.
“Pero no ha logrado un cambio estructural que permita tener ese crecimiento económico sostenido del que han estado hablando desde decenios y que le permita recuperar los estándares de vida que tenía cuando todavía vivía del dinero de la Unión Soviética”, comenta.
Derechos humanos es uno de los temas más peliagudos y de los que más controversia generan entre quienes apoyan o critican la Revolución cubana.
A través de los años, organizamos internacionales y críticos del gobierno han denunciado lo que consideran violaciones sistemáticas de los derechos humanos en la isla, que van desde la falta de libertad de prensa hasta el encarcelamiento o la persecución de opositores políticos, algo que el gobierno y sus seguidores niegan.
En septiembre pasado, en su informe anual, el secretario general de Naciones Unidas incluyó nuevamente a Cuba entre los países que toman “represalias vergonzosas” contra quienes defienden los derechos humanos.
Otras organizaciones, como Amnistía Internacional o Human Right Watch también publican periódicamente informes en los que cuestionan el estado de los derechos humanos en la isla.
“Por 60 años se han dedicado a callar, a encerrar u obligar a salir del país a todo el que piense diferente”, opina Arcos.
El gobierno cubano asegura, por su parte, que pocas naciones del mundo respetan los derechos humanos como ellos y tilda a los opositores de ser “mercenarios” al servicio de Estados Unidos.
Brenner considera que al hablar de derechos humanos en la isla se debe tener en cuenta «las fuertes presiones» que ha vivido por parte de Washington, que, en su criterio, llevaron al gobierno de La Habana a sobreestimar la amenaza y a que varios derechos sucumbieran ante la aspiración de mantener a flote el sistema.
“La Declaración Universal de los Derechos Humanos tiene tres componentes: derechos políticos, sociales y económicos. Y el gobierno cubano han enfatizado en los derechos sociales y económicos, pero se han dado de lado los derechos políticos”, sostiene.
En el paradigma del “hombre nuevo”, el ideal de Ernesto “Che” Guevara de crear un nuevo sistema de relaciones humanas, muchos críticos ven el resumen de una serie de fiascos de todo tipo que han impactado en las esencias del cubano de a pie y que han llevado a algunos a notar una falta de compromiso con el país y su futuro.
“¿Cuál es el resultado 60 años después? ¿Un país del que se calcula que han emigrado más de 3 millones de personas, que está devastado, con las familias separadas, con una economía que no funciona, con jóvenes que solo quieren irse a otro lugar? ¿Cuál ha sido el impacto en el ser humano? Pues algo catastrófico”, opina Arcos.
Alzugaray, por su parte, si bien reconoce que del “hombre nuevo” no queda nada, considera que, pese a todo, aún existen notables niveles de apoyo hacia la revolución.
“No la apoyan igual que hace 60 años, porque lógicamente ha pasado el tiempo y se han presentado muchas dificultades y la gente se ha sacrificado mucho, pero yo diría que las cuotas de participación son altas”, comenta.
En criterio de Brenner, su percepción tras más de 44 años viajando a la isla, es que la gente allí “está muy decepcionada” de no tener la oportunidad de colmar sus aspiraciones personales en su propio país.
«Son personas con una gran capacidad y una gran preparación, pero no tienen oportunidad de ejercerlas en empleos que los hagan sentir satisfechos. Tienen una tremenda creatividad, pero muy pocos espacios donde puedan ponerla en práctica», señala
El experto considera que se trata de una realidad “muy complicada”, porque el nuevo presidente “no parece capaz de producir algo dramáticamente diferente y no veo que haya planes tampoco de hacerlo”.
“Creo que es un punto muy crítico en la historia de la revolución: hay un liderazgo nuevo, pero no hay un plan nuevo para alcanzar, al menos parcialmente, lo que aspiran a alcanzar o para ofrecerle a la gente algo mejor de lo que han tenido hasta ahora”, sostiene. (bbc.com)
Pues ante ese panorama y en medio de las tensiones que Cuba mantiene con Estados Unidos y que se han intensificado a lo largo del año, la Asamblea Nacional de la isla aprobó este jueves un amplio conjunto de reformas que busca impulsar la economía del país, golpeada por un bloqueo petrolero y sanciones promovidas por Washington.
A propuesta del Gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel, la Asamblea Nacional avaló en total 176 medidas reunidas en 23 ejes, principalmente relacionados con temas económicos, sociales y de organización del aparato del Estado.
En su participación Díaz-Canel señaló: “Cuba diseña y propone soberanamente los cambios que urge aplicar para remontar la crisis impuesta por la agresividad externa y las insuficiencias internas, sin más permiso que el de su pueblo”.
«A este pueblo no lo vamos a convocar solamente a resistir; lo convocamos a crear, a producir, a decidir, a transformar, a fiscalizar, a prosperar. ¡Cuba cambia para levantarse! ¡Cuba cambia para vivir mejor! ¡Cuba cambia para seguir siendo libre! La historia nos enseñó a resistir. Este tiempo nos exige transformar”, insistió al cierre de la sesión parlamentaria.
Las medidas que aprobó el Parlamento buscan abrir la economía de Cuba, que actualmente permanece bajo control estatal. Para ello, se plantean acciones como facilitar la apertura de micro, pequeñas y medianas empresas, permitir que ciudadanos cubanos sean titulares o tengan acciones en más de una de ellas y reducir la lista de actividades prohibidas para el sector privado.
También se contempla dar paso a la participación de capitales privados nacionales o extranjeros en la importación y comercialización de combustibles. Durante su discurso en la Asamblea Nacional, Díaz-Canel aclaró que el objetivo de esto “no es retirar al Estado de un sector estratégico, sino sumar capacidades, ordenar la distribución y mejorar el acceso” de la ciudadanía a los energéticos.
De forma similar, las reformas plantean un nuevo mercado cambiario y de remesas que esté abierto a que participen particulares. Esto incluye dar licencias para la operación de casas de cambio privadas.
En materia de inversión, se prevé permitir que personas jurídicas nacionales y extranjeras puedan adquirir acciones y propiedades de empresas estatales cubanas, permitir el desarrollo inmobiliario en todas las zonas turísticas de Cuba, invitar a franquicias de alimentos ligeros a invertir en la isla y licitar espacios como parques recreativos, zoológicos, acuarios, áreas protegidas y unidades de alojamiento.
Hacia afuera, las reformas contemplan promover franquicias de marcas cubanas como un mecanismo para que el país genere ingresos.
En cuanto a la organización del Estado, destaca una reforma para permitir que los gobiernos provinciales y los consejos municipales tengan facultades para crear, fusionar, extinguir o liquidar empresas estatales locales. (cnn.com)
Tales medidas surgidas de una necesidad inmediata del Estado cubano podrían interpretarse o entenderse, además, por un fundamento básico: La sociedad debe concebirse como un sistema de servicios en el que todoa persona aporta algo y recibe algo. Lo que compete al Estado es regular este cambio mutuo, y lo que trata de arreglar es la satisfacción más adecuada de las necesidades y el intercambio más armónico de los servicios.
La estructura subyacente, tanto en la persona como en el Estado, es la misma y ello impide que el bien del uno sea esencialmente distinto del bien del otro.
Todo sea por el bien del pueblo de Cuba.
@Pepevegasicilia
josevega@nuestrarevista.com.mx

José Vega
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