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Cuando la mentira choca con los datos

Mientras algunos personajes de oposición en Coahuila han apostado por construir una narrativa de crisis permanente, inseguridad y fracaso, la evidencia vuelve a poner las cosas en su lugar. 

Esta semana fue el propio Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), un organismo autónomo cuya metodología es reconocida nacional e internacionalmente, el que ubicó a Coahuila como la entidad con el mayor promedio de satisfacción con la vida en el país, con una calificación de 8.85, por encima de Tamaulipas, Durango, Sinaloa y Baja California Sur. Entre los hombres, además, Coahuila también ocupó el primer lugar nacional con un promedio de 8.95 y en el caso de las mujeres el segundo sitio nacional.

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No se trata de propaganda gubernamental, de una encuesta contratada por el Gobierno del Estado o de una medición elaborada para favorecer a una administración en particular. Es un estudio federal realizado con una muestra de más de 37 mil viviendas, bajo criterios estadísticos y metodológicos públicos.

Los resultados no significan que Coahuila haya resuelto todos sus problemas ni que no existan retos en materia  económica, social o de seguridad, porque sería absurdo sostenerlo. Sin embargo, sí representan un indicador sólido de que la percepción de bienestar de los coahuilenses dista mucho de la imagen de caos que algunos intentan posicionar de manera permanente.

Lo verdaderamente revelador es que, cada vez que aparece una medición nacional sobre seguridad, competitividad, empleo, formalidad laboral, inversión o calidad de vida, Coahuila suele mantenerse entre los estados con mejores indicadores. Esa consistencia estadística termina por derrumbar una narrativa política basada más en el deseo de desacreditar que en el análisis serio de los datos. Los números podrán incomodar a quienes han hecho de la confrontación su principal estrategia, pero tienen una enorme ventaja: no militan en ningún partido político. 

Resulta llamativo que, pese a la contundencia de este tipo de estudios oficiales, algunos actores insistan en difundir información falsa. Ricardo Mejía Berdeja y el grupo político de los Flores han convertido las redes sociales en una herramienta de ataque permanente contra el gobierno de Manolo Jiménez, pero con frecuencia terminan compartiendo publicaciones con datos incompletos, interpretaciones equivocadas o afirmaciones que se desmoronan al revisar las fuentes originales.

Ni siquiera dedican unos minutos a consultar los documentos completos antes de difundirlos. Peor aún, es cada vez más evidente el uso de herramientas de inteligencia artificial para generar textos y publicaciones que después presentan como análisis propios, con errores de contexto, fechas, cifras y conceptos que delatan la ausencia de una revisión humana mínima.

Es una práctica que ya no sólo ha sido señalada por medios locales, sino también por espacios nacionales que han exhibido la falta de rigor con la que se construyen algunas de esas narrativas. La crítica al poder es necesaria y fortalece cualquier democracia cuando se ejerce con responsabilidad, sustento y honestidad intelectual; lo que debilita el debate público es sustituir la investigación por publicaciones apresuradas, la verificación por la viralidad y los hechos por el algoritmo.

Al final, la realidad termina imponiéndose. Y cuando un organismo como el INEGI coloca a Coahuila en el primer lugar nacional en satisfacción con la vida, queda claro que una campaña permanente de descalificaciones no basta para borrar lo que miles de ciudadanos expresan en una encuesta acreditada. 

Se puede discrepar del gobierno, cuestionar decisiones públicas y exigir mejores resultados, pero hacerlo desde datos falsos o manipulados sólo termina desacreditando a quien los difunde. La diferencia entre la propaganda y el periodismo, entre la consigna y el análisis, sigue siendo la misma de siempre: la obligación de verificar antes de publicar y compartir.

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JÉSSICA ROSALES

Periodista con 20 años de experiencia en distintos medios de Coahuila.

Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autora, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx

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