Con inversiones proyectadas por 5.6 billones de pesos en infraestructura y compras gubernamentales de hasta 1.5 millones de toneladas anuales de acero, el nuevo acuerdo entre el Gobierno federal y la industria siderúrgica busca fortalecer el contenido nacional, sustituir importaciones y enfrentar la creciente presión del acero asiático subsidiado.
En un contexto internacional marcado por tensiones comerciales, relocalización de cadenas de suministro y creciente competencia asiática, el gobierno federal y la industria siderúrgica mexicana decidieron mover una pieza estratégica para la economía nacional: colocar nuevamente al acero mexicano en el centro del desarrollo industrial del país.
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La firma del “Acuerdo para el Fomento de la Industria Siderúrgica Mexicana”, encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, representa mucho más que una directriz de compras gubernamentales. Para el sector acerero, se trata de una de las decisiones de política industrial más relevantes de las últimas décadas, al convertir al contenido nacional en un eje prioritario de la infraestructura pública.
La Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (CANACERO) calificó el acuerdo como “un hito para el desarrollo industrial del país”, al considerar que abre una nueva etapa para fortalecer la producción nacional, sustituir importaciones y consolidar cadenas de valor mexicanas.
El Estado como motor industrial
El eje central del acuerdo es simple, pero de gran alcance: las obras públicas federales deberán priorizar acero producido en México.
“Lo que compre el Gobierno en relación al acero, que sea acero mexicano o producido en México”, resumió la presidenta Claudia Sheinbaum durante la presentación del convenio.
El acuerdo fue firmado por 19 instituciones federales junto con CANACERO, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) y la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (CANADEVI).
Para la industria, el objetivo no sólo consiste en incrementar la participación del acero nacional en carreteras, hospitales, vivienda, puertos o infraestructura energética, sino utilizar el poder de compra del Estado como detonador de inversión, empleo y desarrollo manufacturero.
El convenio se estructura en torno a tres ejes: compras públicas de acero nacional, política industrial y acceso a financiamiento para proyectos estratégicos.
Una demanda histórica de la industria
Para los acereros, el acuerdo representa además el reconocimiento institucional de una demanda que durante años el sector impulsó sin éxito: dejar de evaluar las compras públicas únicamente bajo el criterio del menor precio.
Juan Antonio Reboulen, director de relaciones institucionales de Deacero, explicó que históricamente las adquisiciones gubernamentales privilegiaban el costo más bajo, independientemente de si ese acero provenía de mercados subsidiados.
“Siempre ha sido el tema del precio y nuestro argumento como industria siempre ha sido que claro que nosotros somos competitivos y queremos competir limpiamente, pero nadie puede competir contra el Estado chino, que es la segunda economía más grande del mundo”, señaló.
El directivo utilizó una comparación particularmente gráfica para explicar el fenómeno de competencia desleal que enfrenta el sector.
“Si a mí me comparas con ese precio, es como comparar el precio de la gasolina con el precio del huachicol; claro que el huachicol es más competitivo, pero es ilegal. Lo mismo pasa con esto”, afirmó.
Para Reboulen, el principal avance del acuerdo no es únicamente económico, sino conceptual: que desde la Presidencia de la República se adopte formalmente el criterio de contenido nacional y desarrollo industrial como parte de la política pública.
“Entonces, el hecho de que ya se adopte a nivel presidencial el concepto, pues eso ya es un logro”, sostuvo.
El Plan México y la oportunidad para el acero nacional
La firma del acuerdo coincide además con el despliegue del llamado Plan México, la estrategia económica del gobierno federal para detonar inversión pública y privada en sectores estratégicos.
El programa contempla inversiones históricas por 5.6 billones de pesos en infraestructura, energía, transporte, salud y desarrollo regional. Del total previsto, alrededor de 54% se concentrará en energía; 15.6% en trenes; 14% en carreteras; 6.5% en puertos y 6% en salud, además de proyectos en agua, educación y aeropuertos.
Para la industria siderúrgica, el volumen de obra proyectado representa una oportunidad inédita para fortalecer la demanda de acero nacional.
“Son inversiones que se quieren detonar y que van a ser muy importantes y que nosotros asumimos que se le va a dar prioridad al tema del acero mexicano”, apuntó Reboulen.
De acuerdo con estimaciones del sector, las compras gubernamentales relacionadas con acero representan actualmente entre 1 y 1.5 millones de toneladas anuales, dentro de un mercado nacional que consumió alrededor de 28 millones de toneladas durante el último año.
Aunque el volumen no transforma por sí mismo al sector, la industria considera que llega en un momento particularmente relevante.
“Pues tampoco es que te va a salvar la vida, pero es muy importante en el momento en el que estamos, con la dificultad que hay en la relación comercial con Estados Unidos”, explicó el directivo de Deacero.
¿Dónde está el verdadero potencial?
Más allá de las licitaciones tradicionales de obra pública, la industria identifica un enorme potencial en las compras de organismos estratégicos como CFE, Pemex y Conagua.
Estos organismos operan bajo esquemas propios de adquisiciones y contratación, distintos a los contemplados en la Ley de Obras Públicas y la Ley de Adquisiciones, situación que históricamente ha dificultado elevar el contenido nacional en sus proyectos.
“Ahí sí ha sido muy difícil hacer que se privilegie el tema de contenido nacional y no ha habido una gran receptividad”, reconoció Reboulen.
Actualmente, una parte importante del acero utilizado en obras hidráulicas, gasoductos, transmisión eléctrica y torres de CFE continúa siendo importado.
“Tenemos mucha participación de acero importado en obras hidráulicas, en obras de gasoductos, en obras que tienen que ver con transmisión eléctrica”, añadió.
Por ello, la inclusión de organismos como Pemex, CFE, Infonavit y CMIC dentro de la mesa de coordinación encabezada por la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno fue interpretada por la industria como una señal positiva de alineación institucional.
Un sector bajo presión
La decisión del gobierno llega en un momento complejo para la siderurgia mexicana. Durante los últimos años, el sector ha enfrentado una doble presión: los aranceles impuestos por Estados Unidos y el aumento de importaciones provenientes principalmente de Asia.
México consumió alrededor de 28 millones de toneladas de acero en 2025; sin embargo, cerca de la mitad provino del extranjero.
En el reciente panel “T-MEC y el Futuro de la Integración Regional” organizado por Council of the Americas, Sergio de la Maza, presidente de CANACERO, vicepresidente ejecutivo y director general de TenarisTamsa, advirtió que México cuenta con capacidad suficiente para abastecer el mercado interno, pero enfrenta una brecha creciente derivada principalmente del comercio desleal asiático.
“La diferencia viene de varios países, pero principalmente de comercio desleal, que es el que buscamos combatir y que se utilice el acero mexicano”, afirmó.
De la Maza destacó que el acuerdo firmado con el Gobierno federal busca precisamente acelerar la sustitución de importaciones y fortalecer las compras nacionales.
“Lo estamos instrumentando con el Gobierno para que se refleje rápidamente en la compra nacional y en la sustitución de importaciones”, sostuvo.
La industria considera que existe margen suficiente para reemplazar buena parte de las importaciones con producción nacional, particularmente en un contexto de nearshoring y fortalecimiento de cadenas regionales de suministro.
Una política industrial con visión de largo plazo
Para Humberto Abaroa, CEO de Grupo Acerero, la firma del acuerdo marca un parteaguas para el país.
“Es un hito histórico sin precedentes, que beneficia a todo México”, señaló el empresario, quien estuvo presente durante la firma del convenio.
Abaroa consideró que el acuerdo refleja una visión integral de política industrial enfocada en fortalecer producción nacional, mercado interno y cadenas productivas.
“Reconocemos al Gobierno de México, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, por la determinación para firmar un acuerdo que marca un hoy y un después, orientado a una política pública de fomento de producción nacional, de promoción del mercado interno y de fortalecimiento de cadenas productivas para el desarrollo del país”, afirmó.
El empresario destacó que la estrategia descansa sobre tres pilares fundamentales: compras públicas, financiamiento y política industrial, todos orientados a privilegiar productos hechos en México.
“Es una propuesta integral basada en tres pilares: las compras públicas, el financiamiento y la política industrial, todas priorizando que sea producto nacional, producto hecho en México y a favor del Plan México”, señaló.
Más contenido nacional, menos dependencia externa
Uno de los conceptos que comienza a consolidarse dentro del nuevo discurso económico del gobierno es el de “contenido nacional”.
La lógica es similar a la aplicada hoy por otras economías industriales: fortalecer cadenas internas de suministro, reducir dependencia externa y elevar el valor agregado local.
Estados Unidos lo ha hecho mediante subsidios manufactureros y reglas de origen más estrictas; Europa mediante políticas industriales verdes. México busca ahora avanzar utilizando compras gubernamentales e infraestructura pública como palanca de desarrollo industrial.
Para la siderurgia mexicana, el mensaje es contundente: después de décadas donde predominó exclusivamente la lógica del menor costo global, el país comienza a girar hacia una estrategia de fortalecimiento productivo interno.
En un mundo marcado por tensiones geopolíticas, competencia comercial y regionalización manufacturera, el acero vuelve a ocupar un lugar central. Y México quiere que ese acero lleve el sello nacional…