Los hechos de violencia extrema generados el pasado fin de semana en al menos veinte estados del país por la detención de un líder de la delincuencia organizada dejó muchos episodios de miedo, terror, enojo y tristeza por la muerte de personas inocentes y de servidores públicos, como los soldados de la Guardia Nacional y algunos policías.
Evidentemente lo que más duele como daños colaterales es la muerte de civiles que perdieron la vida en el fuego cruzado durante enfrentamiento posteriores que fueron instrumentados por personas armadas que, no hay que olvidar, son los verdaderos responsables de la violencia, son delincuentes que ejercen la fuerza desmedida para provocar terror.
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Sin embargo, en este tipo de acciones, duele socialmente, que servidores públicos dedicados a la seguridad de las personas, pierdan la vida en cumplimiento de su deber y dejen a sus familias con el dolor de perderlos con la idea de que antes de su muerte vivieron momentos de miedo, terror y sufrimiento físico.
En las redes sociales y los medios de comunicación, circularon imágenes y audios, que reflejaban los momentos de desesperación que vivieron algunos regimientos de la Guardia Nacional que eran atacados en cobardes emboscadas que costaron la vida de algunos elementos.
Para las familias de esos servidores públicos, mujeres y hombres que ofrendaron su vida por los ciudadanos, son momentos de mucho dolor, tristeza, enojo e incluso reclamo, pues su trágica muerte, no sólo se pudo evitar, si no que fue responsabilidad de personas que no dimensionan el daño que dejan a estas familias.
Muchos ciudadanos en nuestro país mantienen vivo el sentimiento de admiración, respeto y reconocimiento a las fuerzas castrenses, porque representan aún, la institución que genera más confianza para la sociedad, que cuando observa que sus integrantes son dañados, se vulnera a sus familias y a todos los habitantes.
En este sentimiento de dolor y tristeza por la muerte de jóvenes que ofrendaron su vida no hay que olvidar que son los delincuentes los directamente responsables de esas agresiones que no solo son a los soldados y sus familias sino a la sociedad en general.

CARLOS AGUILAR
Periodista y conductor de noticias con 30 años de experiencia.
Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx
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