+ Registran mayor incremento en cinco años
+ En lo que va de 2026 se reporta un incremento de 28%, superando el alza en el país
Los casos de insuficiencia venosa periférica registraron un fuerte incremento en Coahuila durante 2026, al alcanzar 3 mil 414 pacientes atendidos hasta la semana epidemiológica 23, la cifra más alta para el mismo periodo de los últimos cinco años.
De acuerdo con el Boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud federal, el estado acumula 747 casos más que en el mismo lapso de 2025, cuando se habían contabilizado 2 mil 667 personas con este padecimiento, lo que representa un incremento de 28 por ciento.
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La tendencia rompe con la estabilidad observada entre 2022 y 2025, años en los que el número de casos permaneció prácticamente sin variaciones: 2 mil 733 en 2022, 2 mil 661 en 2023, 2 mil 661 en 2024 y 2 mil 667 en 2025.
En Nuevo León también se mantiene una tendencia al alza, aunque con un crecimiento más moderado. La entidad pasó de 3 mil 522 casos en 2025 a 3 mil 631 en 2026, un aumento de 109 diagnósticos, equivalente a 3.1 por ciento.
A nivel nacional, la insuficiencia venosa periférica también continúa en ascenso. Hasta la semana 23 de este año se han reportado 98 mil 330 casos, frente a los 90 mil 622 registrados en el mismo periodo del año pasado, un incremento de 8.5 por ciento.
La insuficiencia venosa periférica es una enfermedad crónica que ocurre cuando las venas de las piernas tienen dificultad para devolver la sangre al corazón debido al deterioro de sus válvulas. Como consecuencia, la sangre se acumula en las extremidades inferiores, provocando síntomas como pesadez, dolor, inflamación, sensación de cansancio, calambres, aparición de várices y, en etapas avanzadas, cambios en la piel o úlceras venosas.
Entre los principales factores de riesgo se encuentran la edad, la obesidad, el sedentarismo, permanecer de pie o sentado durante periodos prolongados, el embarazo y los antecedentes familiares.
Especialistas señalan que, aunque el padecimiento suele evolucionar lentamente, un diagnóstico oportuno y cambios en el estilo de vida, como realizar actividad física, controlar el peso y utilizar medias de compresión cuando son indicadas por un médico, ayudan a prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida de los pacientes.