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Resistencia indígena

Imagínense que los judíos conmemoraran el holocausto con un juego de luces y sonido.

De ese tamaño el despropósito que vimos en el Zócalo capitalino.

Octavio Paz se equivocó en casi todo, pero tuvo razón en algo: la mujer violada es el origen simbólico de los mestizos.

Lo peor de la violencia de género ocurrió en la conquista de México-Tenochtitlan, un trauma verdaderamente insuperable por el nivel de depredación sexual y el carácter exterminador de la conquista, pues no les bastó con someter militarmente a los pueblos indígenas, sino que los españoles arrasaron con su religión, ciencia, cultura, arte, etc.

Ninguna sociedad surgida de un hecho tan abominable puede ponerse en paz con ese pasado, por eso, a 500 años nos sigue incomodando, lo seguimos debatiendo con mucha pasión, desde los pro-colonialistas que dicen que un ejército indígena conquistó a los mexicas con ayuda de los españoles, hasta los que queremos revitalizar la cultura de los pueblos nahuas del Valle de México.

No revitalizar desde la fantasía de que podemos volver a ser aquellos pueblos, sino para impedir que siga triunfando el etnocidio de los españoles y los criollos de hoy, que se siguen jactando de su origen colonial español.

Que los mestizos del futuro, desde el nacimiento tengan la opción de conocer no sólo la cultura occidental en la que están inmersos, sino también las culturas ancestrales.

La cuestión de la resistencia indígena es de los pueblos, sólo a ellos pertenece y nadie tiene derecho de arrebatarles ese lema como slogan propagandístico.

Sin embargo, es imperativo que los mestizos nos reconciliemos con nuestros ancestros indígenas (los verdaderos, no los ficticios mexicas). Y sobre todo con los pueblos indígenas vivos, que entendamos de una vez por todas su complejidad, su diversidad cultural, social y política, su historia milenaria, y que aprendamos algo de su impresionante resistencia a la adversidad.

Tener este debate colectivo hubiera sido de más provecho público.

En fin, queda claro que a 500 años de la caída de Mx-Tenochtitlán aún queda mucho por hacer.

Ojalá que no tengamos que esperar otros 500 años para hacerlo. El tiempo se agota, estamos en cuenta regresiva.

Tal vez a nosotros nos toque vivir el fin de nuestros tiempos, como les tocó a los pueblos indígenas del Siglo XVI cuando los dzules llegaron a castrar al sol, el quinto sol.

Isabel Moctecuhzoma con chimalli, ¡oilos nomas!

Hay que aclarar que los españoles interrumpieron la genealogía de la elite mexica al obligar a las mujeres nobles como Isabel a casarse con españoles que de ningún modo tenían su nivel de abolengo o realeza.

Los descendientes del linaje de los Huey tlatohque son probablemente los únicos que pueden considerarse legítimamente descendientes de los mexica, eso sin olvidar que en el Siglo XVI la “pureza” de su linaje fue destruida.

Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autora, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx.

Comentarios
Adela Cedillo

Doctora en Historia de América Latina por la Universidad de Wisconsin-Madison Es licenciada en Historia y maestra en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha publicado artículos en revistas indexadas y de divulgación y capítulos en obras colectivas sobre la guerra sucia mexicana, las organizaciones armadas revolucionarias, los derechos humanos y la guerra contra las drogas.

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