Durante el primer semestre del año, la petrolera ha perdido 28 mil millones de pesos, a pesar de recibir más de 100 mil millones de pesos este año
El fuerte repunte de los precios internacionales del petróleo durante 2026 impulsó ganancias históricas para las principales petroleras del mundo, pero no fue suficiente para sacar a Petróleos Mexicanos (Pemex) de los números rojos.
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La empresa productiva del Estado acumuló pérdidas por 28 mil millones de pesos al cierre del primer semestre del año, evidenciando que, pese a la recuperación del mercado petrolero, continúa dependiendo del respaldo financiero del Gobierno federal.
De acuerdo con el más reciente análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), Pemex pasó de registrar una utilidad de 16.2 mil millones de pesos en el primer semestre de 2025 a una pérdida de 28 mil millones en el mismo periodo de 2026, siendo la tercera ocasión en los últimos seis años que llega a mitad de año con resultados negativos.
El deterioro ocurrió pese a que la empresa mejoró significativamente su operación. El rendimiento operativo aumentó de 52.5 mil millones a 125 mil millones de pesos, impulsado por mayores ventas y una recuperación en el procesamiento de combustibles. Sin embargo, menores volúmenes de exportación de crudo y una reducción en la ganancia cambiaria terminaron por revertir el resultado final.
El contraste con las grandes petroleras internacionales fue marcado. Beneficiadas por el encarecimiento del petróleo derivado del conflicto entre Israel e Irán, compañías como Chevron y ExxonMobil reportaron utilidades multimillonarias durante el segundo trimestre.
Chevron prácticamente quintuplicó sus ganancias, al obtener una utilidad neta de 12 mil 72 millones de dólares, mientras que ExxonMobil ganó 14 mil 525 millones de dólares, poco más del doble que un año antes. Ambas empresas también reportaron incrementos superiores a 40 por ciento en sus ingresos, apoyadas por una elevada utilización de sus refinerías y una mayor producción.
En contraste, aunque Pemex incrementó 30 por ciento sus ventas durante el segundo trimestre, hasta 510 mil 443 millones de pesos —su mayor nivel en 14 trimestres—, y elevó 90 por ciento su flujo operativo, su utilidad neta trimestral cayó 70 por ciento debido, entre otros factores, a un desplome de 63 por ciento en la utilidad cambiaria y a un incremento de 43 por ciento en el pago de impuestos y derechos.
El IMCO subraya que la situación patrimonial de la empresa sigue siendo uno de sus principales focos de preocupación. Al cierre de junio, el patrimonio neto permanecía en terreno negativo por 1.85 billones de pesos, mientras que los pasivos ascendían a 4.01 billones, casi el doble del valor de sus activos, estimados en 2.16 billones de pesos.
Si bien la deuda financiera bruta descendió 27.5 por ciento para ubicarse en 1.35 billones de pesos, su nivel más bajo desde 2015, la reducción ha dependido en buena medida del respaldo presupuestal del Gobierno federal.
Tan sólo durante el primer semestre de 2026, la administración federal aportó 100.4 mil millones de pesos de capital a Pemex, 6.2 por ciento más que un año antes. Con ello, los apoyos públicos acumulados desde 2019 alcanzaron 1.88 billones de pesos.
De ese monto, 1.49 billones corresponden a aportaciones directas de capital, 326 mil millones a estímulos fiscales y otros 61.7 mil millones a diversos apoyos financieros, principalmente relacionados con la compra de la refinería Deer Park y otros mecanismos extraordinarios.
Para el IMCO, el hecho de que ocho años después del inicio del programa de fortalecimiento financiero Pemex continúe requiriendo inyecciones constantes de recursos públicos evidencia que la empresa no ha logrado recuperar su autosuficiencia financiera.
En el plano operativo, los resultados mostraron algunas señales positivas. La extracción de petróleo logró estabilizarse en 1.367 millones de barriles diarios, luego de dos años consecutivos de disminuciones.
Asimismo, la producción de petrolíferos aumentó 12.4 por ciento y superó por primera vez desde 2016 el millón de barriles diarios, impulsada por un crecimiento de 41.4 por ciento en la producción de diésel y de 15.6 por ciento en gasolinas.
No obstante, la división de Transformación Industrial continúa generando pérdidas debido a sus elevados costos operativos y a la alta producción de combustóleo, un combustible de menor valor comercial. Durante el segundo trimestre, las refinerías de Pemex operaron, en promedio, al 61 por ciento de su capacidad instalada, muy por debajo de los niveles superiores a 90 por ciento reportados por las principales petroleras estadounidenses.
El IMCO también alertó sobre un deterioro en el desempeño ambiental de la empresa. Durante el primer semestre se registraron los mayores niveles de emisiones de óxidos de azufre y de gas enviado a la atmósfera de todo el periodo analizado.
Aunque las agencias Fitch Ratings y Moody’s mejoraron la calificación crediticia de Pemex durante el último año, Standard & Poor’s modificó su perspectiva a negativa, reflejando las dudas que persisten sobre la viabilidad financiera de la empresa.
Así, mientras el petróleo volvió a cotizar cerca de los 96 dólares por barril durante el segundo trimestre y las grandes compañías del sector capitalizaron el auge de los precios internacionales con ganancias históricas, Pemex volvió a demostrar que sus problemas estructurales trascienden el comportamiento del mercado petrolero y que, por ahora, continúa siendo un barril sin fondo para las finanzas públicas mexicanas.