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Morena: popularidad vs. realidad

La presidenta Claudia Sheinbaum cerró junio con un respaldo ciudadano de entre 68 y 71.3 por ciento, según las encuestas de El Financiero y Demoscopia Digital. De acuerdo con esta última, el 71.1 por ciento de los coahuilenses aprueba su gestión.

La paradoja salta a la vista: ¿cómo explicar una aprobación tan alta cuando la economía se deteriora y la política de la 4T hace agua por todos lados?

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Empecemos por la economía. El exsecretario de Hacienda, Pedro Aspe, en su presentación “Comentarios sobre la Evolución de la Economía Mexicana” (20-mayo-2026), enciende las alarmas con cuatro datos:

1) “La deuda pública de México se acerca al 60 por ciento del PIB. No se veía algo igual en casi cinco décadas”.

2.) “El aumento del gasto en programas sociales ronda el 3 por ciento del PIB, sin transparencia ni auditorías puntuales que permitan rendir cuentas sobre el uso de esos recursos”.

3) “El gasto corriente del gobierno ha desplazado a la inversión productiva. Sin inversión, hay estancamiento económico”. 4) “Las finanzas de la paraestatal Pemex representan un fuerte riesgo para la economía nacional”.

La cereza envenenada es la revisión anual del T-MEC hasta 2036. Más allá de la retórica federal, lejos de beneficiar a México, “representa un escenario adverso que incrementa la incertidumbre económica e industrial para el país” (El Economista, 14-julio-2026).

Los efectos negativos son, al menos, tres. Primero, frenará el nearshoring: “Las empresas multinacionales planean inversiones con horizontes de entre 15 y 30 años. La incertidumbre regulatoria anual desincentiva la relocalización de plantas hacia territorio mexicano” (El Economista, 14-julio-2026).

Tampoco estimula la inversión y sí debilita la confianza de los capitales. Las grandes inversiones requieren años para madurar, además de seguridad jurídica y reglas claras; condiciones hoy seriamente afectadas por la reforma judicial. Sin inversión no hay empleo ni mayores ingresos para la población (El Financiero, 14 de julio de 2026).

Segundo, la presión de Estados Unidos será permanente: usará las revisiones anuales como mecanismo de negociación para exigir resultados en déficit comercial, reglas de origen y triangulación de productos chinos.

Tercero, el agro también resentirá el impacto: “la falta de reglas estables en el mediano plazo dificulta a los productores mexicanos acceder a créditos, invertir en tecnología o asegurar contratos de compraventa de largo plazo” (El Sol de México, 12-julio-2026).
Por si fuera poco, el crecimiento económico de México para 2026 se estima entre 0.8 (OCDE) y 1 por ciento (CEESP). Pasemos a la política.

Héctor Aguilar Camín, historiador y politólogo, sostuvo en el foro “Desde la experiencia local a la inteligencia colectiva” que hay diez razones por las cuales Morena podría perder el poder.

Primera: su herencia será financieramente insostenible, con proyectos inviables, plagados de corrupción y diseñados. Segunda: la administración de la 4T es inepta e improvisada; privilegia la lealtad sobre la capacidad y destruye instituciones, como evidenció la crisis de medicamentos.

Tercera. México enfrentará crecimiento mínimo, deuda cercana al 60 por ciento del PIB e inversión insuficiente, que conducirá a una economía sin motores de desarrollo. Cuarta: los ingresos del gobierno ya no cubren el gasto público, elevando el riesgo de crisis fiscal.

Quinta: los programas sociales, base electoral de Morena, son financieramente difíciles de sostener en el largo plazo. Sexta: Morena ha perdido credibilidad en su narrativa de superioridad ética, erosionada por los casos de corrupción y la falta de sensibilidad política.

Séptima: Según Aguilar Camín, existe una alianza electoral entre Morena y el crimen organizado; la presión de EU para exigir la entrega de presuntos “narcopolíticos” debilitará al gobierno. Octava: las disputas internas por las candidaturas locales serán cada vez más intensas. Morena es cualquier cosa menos disciplinado.

Novena: las elecciones de 2027 estarán dominadas por la política local, donde Morena enfrenta mayor desgaste y menor aprobación; el desempeño de sus gobiernos estatales será clave.

Décima: Morena no perderá el poder si no surge una movilización democrática de segunda generación que articule ciudadanos, partidos y organizaciones con participación amplia, plural y arraigo territorial.

Hoy, economía y política exhiben las grietas que podrían anticipar el desgaste de este proyecto político. La pregunta es otra: ¿Serán capaces los ciudadanos y los partidos de construir una alternativa que merezca la confianza de los mexicanos?

Nota: Regreso, apreciado lector, a nuestra conversación en agosto.

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Luis García Abusaíd

Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx

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