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¿Marca personal o empresa? no todo emprendimiento quiere ser influencer

La marca personal es útil cuando el producto es la persona, mientras una empresa, en cambio, no se construye para gustar, sino para permanecer.

En los últimos años se ha instalado una idea casi incuestionable: si emprendes, debes construir una marca personal. Como si no hubiera otra forma válida de hacerlo. Como si toda actividad profesional tuviera que girar alrededor de la visibilidad individual, los likes y la exposición constante.

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En mi experiencia como comunicadora y mercadóloga, puedo decir que no es así.

Y para ejemplo un botón, bueno un anuncio en Meta. Hace unos días promocioné en Facebook e Instagram los servicios de Vaes Comunicación para emprendedores y pequeñas empresas.

Mi trabajo, en general, está enfocado en pequeñas y medianas empresas que necesitan definir y ordenar sus mensajes de comunicación y marketing algo así como: qué dicen, cómo lo dicen, a quién se lo dicen y con qué objetivos.

La primera llamada que recibí fue de un señor que vende minisplits. Él estaba preocupado porque en invierno sus ventas bajan, aunque le presenté un diagnóstico de sus sitio web y sus redes sociales y una propuesta de trabajo formal, me dijo que no podía contratarme porque yo era Vaes Comunicación y no una marca personal; que en un curso de marketing que él había tomado en línea, le dijeron que sin marca personal no había confianza. Agradecí la llamada y colgamos.

Días después me llamó otro empresario, dedicado a la limpieza de oficinas. Su experiencia había sido completamente opuesta. Estaba cansado de proveedores y freelance que iniciaban proyectos y luego desaparecían. Así que me dijo, “Tú eres empresa y y eso me da tranquilidad”.

Ahí está el punto que muchas veces los emprendedores ignoran.

La marca personal es útil cuando el producto es la persona: conferencistas, consultores independientes, creadores de contenido. Funciona bien para generar cercanía y conexión rápida. Pero también tiene límites claros: depende del tiempo, la energía y la presencia constante de una sola persona.

Una empresa, en cambio, no se construye para gustar, sino para permanecer. Habla de procesos, de estructura, de continuidad. No promete likes; promete respaldo. No gira alrededor del ego, sino del servicio.

En mi caso, decidí unir ambos mundos y por eso el nombre es VaesComunicación by Verónica Valencia. Ese “by” no es un adorno; es una declaración estratégica. Significa que hay una empresa con metodología, visión y servicios claros, pero también una persona que da la cara, que lidera, que responde y que está involucrada en los proyectos. El “by” conecta la confianza de la marca personal con la solidez de una empresa.

No todos los negocios quieren ser influencers, no todos los clientes buscan carisma.

Muchos negocios buscan orden, seriedad y permanencia.

Y es cierto que las personas confían en personas, pero también necesitan estructuras que las respalden. Y ahí es donde una marca bien pensada —con nombre, apellido y propósito— hace toda la diferencia.

Así que elegir entre marca personal o una empresa no es seguir una moda, es tomar una decisión estratégica. Y confundir visibilidad con solidez es uno de los errores más comunes del emprendimiento actual.

Todos los comentarios son bienvenidos a veronica@vaes.com.mx

Nos leemos, la próxima vez. Hasta entonces.

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Verónica Valencia

VERÓNICA VALENCIA GÓMEZ es periodista especializada en Tecnologías de la Información, cuenta con una maestría en marketing digital. Es consultora de comunicación y mercadotecnia en Vaes Comunicación. Ha trabajado en periódicos como Grupo Reforma, Milenio y El Mañana de Reynosa.

Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autora, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx

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