La guerra antidrogas es un mito en cuyo nombre se cometen los mayores abusos y atrocidades y se pronuncian las retóricas más exaltadas. Los poderes político y económico han estado siempre en su vértice.
Circunscribir el problema a un país como el nuestro es observar un fenómeno global con orejeras. Noam Chomsky, filósofo y lingüista estadunidense a quien el New York Times considera «el más importante de los intelectuales contemporáneos», ha expresado su punto de vista al respecto en distintas ocasiones: «La guerra contra la droga, que desgarra a varios países de América Latina, entre los que se encuentra México, tiene viejos antecedentes. Revitalizada por Nixon, fue un esfuerzo de superar los efectos de la guerra de Vietnam en Estados Unidos».
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En la entrevista concedida en 2011 al corresponsal de La Jornada, David Brooks, en la ciudad de los rascacielos, el activista político pone en contexto sus declaraciones:
«La guerra (de Vietnam) fue un factor que llevó a una importante revolución cultural en los 60, la cual civilizó al país: derechos de la mujer, derechos civiles, o sea, democratizó el territorio, aterrorizando a las élites. La última cosa que deseaban era la democracia, los derechos de la población |.], así que lanzaron una enorme contraofensiva. Parte de ella fue la guerra contra las drogas».
Crítico del capitalismo rampante, la estrategia -apunta- «fue diseñada para trasladar la concepción de la guerra de Vietnam, de lo que nosotros estábamos haciendo con los vietnamitas, a lo que ellos nos estaban haciendo a nosotros.
El gran tema a finales de los 60 en los medios, incluso los liberales, fue que la guerra de Vietnam fue una guerra contra Estados Unidos. Los vietnamitas estaban destruyendo a nuestro país con drogas. Fue un mito fabricado por los medios en las películas y en la prensa.
Se inventó la historia de un ejército lleno de soldados adictos a las drogas que al regresar se convertirían en delincuentes y aterrorizarían a nuestras ciudades. Sí, había uso de drogas entre los militares, pero no era muy diferente al que existía en otros sectores de la sociedad. Fue un mito fabricado.
De eso se trataba la guerra contra las drogas. Así se cambió la concepción de la guerra de Vietnam a una en la que nosotros éramos las víctimas».
La maquinaria propagandística de Estados Unidos falla por contradictoria. La idea de que los malos vienen de fuera y los buenos son de casa -todos no, pues, como en Rebelión en la granja de George Orwell, «todos |..] son iguales, pero algunos [..] son más iguales que otros»-. Chomsky da en el blanco: «La guerra contra las drogas, como otras políticas, promovidas tanto por liberales como por conservadores, es un intento de controlar la democratización de fuerzas sociales».
El politólogo -recuerda Brooks- ya había abundado sobre las dimensiones
internacionales de la guerra antinarcóticos de Estados Unidos en una ponencia en la UNAM.
El pretexto para intervenir y lograr el control político de ciertas regiones del mundo, entre ellas América Latina, es precisamente la guerra contra las drogas, sostiene Chomsky.
El autor de Miedo a la democracia (1992) y Malestar global (2018) señala que estudios del Gobierno de Estados Unidos e investigaciones sobre el tema demuestran que «la forma más efectiva y menos costosa de controlar el uso de drogas es la prevención, el tratamiento y la educación. |..] los métodos más costosos y menos eficaces son las operaciones fuera del propio país, tales como las fumigaciones y la persecución violenta. El hecho de que se privilegien consistentemente los métodos menos eficaces y más costosos sobre los mejores es suficiente para demostrarnos que los objetivos de la ‘guerra contra las drogas’ no son los que se anuncian».
Aceptar «como plausible, hasta considerarlo como algo que vale la pena discutir», como justificar los programas antinarcóticos en el extranjero, «es otra ilusión de las profundas raíces de la mentalidad imperial en la cultura de occidente», advierte Chomsky.

Gerardo Hernández
GERARDO HERNÁNDEZ es periodista desde hace más de 40 años en Coahuila. Director General de Espacio 4.
Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx
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