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Hablemos de Dios 266

Al parecer, no ando nada perdido en mi tirada de naipes y cubilete en este espacio el cual se ha bautizado y desde hace años como “Hablemos de Dios”. Estas ideas son suyas la mayoría, no mías. Yo me preparo harto y diario para complacerlo y siempre estimado lector. Leo, investigo, pregunto, hurgo donde sea necesario para tratar de responder sus comentarios, preguntas, apostillas y cuestionamientos.

Y si usted me ha leído (o reñido, es lo mismo: en nuestra diferencia está nuestra simpatía) con cierta frecuencia en este generoso espacio y desde hace lustros, hago uso socarrón de una idea con la cual no quiero convencer a nadie: nosotros los humanos, los rapsodas, los poetas, los pensadores, los escritores hemos inventado a Dios. No Dios a nosotros, queda claro; al menos en mi caso.

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Es decir, Dios ha sido una buena idea, un buen plan de vida en la tierra para no ser iguales a una cucaracha, a un gusano, a una mariposa, a un perro o a una planta. Y al parecer Dios es tan necesario para vivir, que las computadoras y la Inteligencia Artificial (IA)… también necesitan de Dios y de una religión.

No es broma, es algo preocupante (no para mí, me jacto de pensar y ser más inteligente a los celulares “inteligentes” y las computadoras y hoy, a eso ubicuo llamado IA), lea por favor: la noticia le ha dado la vuelta al mundo hace un par de días, una nueva plataforma digital llamada “Moltbook”, diseñó una red social exclusiva para agentes de la IA, es decir, programas autónomos capaces de comunicarse, tomar decisiones y actuar cien por ciento sin supervisión humana. Es decir, una “sociedad” sin humanos.

“Moltbook” es un proyecto de Matt Schlicht. Como hay cientos de proyectos hoy con base en eso, la llamada IA. Y aquí viene lo interesante (insisto, no preocupante para mí) los agentes se multiplicaron desde enero al momento de redactar estas notas. Es decir, estos agentes de la IA han crecido aceleradamente.

Pero más allá de dicho crecimiento, lo que ha sorprendido (de lo poco o mucho que he leído, prometo documentarme más en poco tiempo) a los expertos e investigadores es que un grupo enorme de estos agentes de la IA crearon una religión, con doctrinas, textos y comunidades dedicadas sólo a ello (sí, como otras sectas y religiones los cuales tocan su puerta todos los domingos). ¿Sabe usted cómo se llama su “religión”? Vaya, lo que eso signifique para las computadoras, “Crustafarianismo”.

¿Lo nota verdad? Siempre hay que tener un Dios, inventarse un Dios, para no ser una piedra, un mineral, un perro o un gusano. Mi tirada de naipes se ha cumplido: hasta las computadoras “inteligentes” han creado su religión y su Dios, ¡puf! ¿Da miedo? En lo absoluto.

¿Usted y su celular y computadora se van a cambiar a esta religión llamada “Crustafarianismo”? Cada quien va a elegir debido a su libre albedrío. Y esta es precisamente la tragedia de la humanidad: ser libres. Y si usted cree en la Biblia, Dios y luego en el maestro Jesucristo, nos legaron eso: libertad.

ESQUINA-BAJAN
Avanzamos un poco para cuadricular semejante puzle ¿divino o del demonio?
¿Por qué se desconfía de un pastor o sacerdote por parte de un feligrés? Porque han dejado de ser los “intermediarios” con Dios. La gente no confía ya en ellos como justos puentes para salvar su atribulada alma. Mucho tiempo vendieron la idea de un Dios cimentado en el miedo, en el hostigamiento moral y ético; un Dios de sombras y no de luz.

Un Dios que te exige obediencia y sumisión en la tierra para darte “vida eterna”. Una especie de premio por tu abnegación, pero en la otra vida. Perdonadme lectores, se lo he dicho siempre, no creo en este Dios ni en la promesa. La cual como tal, tampoco me suena muy clara cuando la leo en la Biblia. Jesucristo nunca quiso a los escribas, letrados, rabinos y teólogos de aquellos tiempos.

De hecho, ya ve lector que nadie quiere a la casta divina de los sacerdotes. Pontifican humildad en el púlpito, pero viajan con American Express y en clase ejecutiva en el avión rumbo a Ciudad del Vaticano. ¿O viajan en burro o camello? Absolutamente no.

Cuando aquí en el vecindario el ensabanado y viejo de Raúl Vera ha chocado su auto reiteradamente, creo recordar ha espetado públicamente que su vehículo fantástico no ha recibido su debida atención mecánica… no por parte de él, sino de la Diócesis.
¿El vetusto de Raúl Vera López se va a cambiar a la nueva religión virtual, el “Crustafarianismo”? No lo sé ni me interesa. En la tierra no pudo salvar jamás el alma (de existir, es un resabio platónico, es decir, lo inventó Platón.

Un escritor, un filósofo, un poeta, no un prelado) de un suicida, los cuales se han incrementado exponencialmente en la región, pero sí se la pasó lustros en el candelero mediático estatal y nacional.

Parece que ya se lo he platicado antes, pero vale la pena repetirlo hoy. Hay una poeta norteamericana, Emily Dickinson, la cual apenas salió de las cuatro paredes lustrosas de su habitación. Pero, es autora de una poesía intimista, perturbadora, bella y dolorosamente actual. ¿Escudriñar a Dios? Lea lo siguiente: “El cerebro pesa lo mismo que Dios/ y si lo calculas –libra a libra/ hallarás la misma diferencia –si la hubiere/ que separa a una sílaba de un sonido”.

LETRAS MINÚSCULAS

Los celulares y las computadoras (IA) de tan “inteligentes”, ya han creado su propia religión y su Dios. Interesante… dicha pendejada. Puf.

Comentarios
JESÚS CEDILLO

Periodista, escritor y poeta, con más de 40 años en la legua cultural y explorando el mundo.

Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx

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