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¿Fracking maquillado?

La presidenta Sheinbaum deja abierto el tema para una posible aprobación de una técnica que, dice, “se estudiará para que no haga daño medioambiental”, lo que da mucho qué pensar, pues probablemente no sería más que un “fracking maquillado”.

Ante los lamentables hechos que se presentaron el pasado fin de semana, debido al operativo que se realizó al sur de Jalisco para el abatimiento del “Mencho”, los ciudadanos estuvimos enfocados en el tema de seguridad que, por supuesto, es de suma importancia para México. Pero esta semana, la presidenta Claudia Sheinbaum mencionó de manera muy sutil un tema no menos importante en una de sus mañaneras.

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Sheinbaum abordó el tema del “fracking” o fracturación hidráulica, donde dejó entrever de manera ambigua que reconsideraría el tema, aclarando que ella nunca ha estado a favor de esta técnica, pero al referirse cómo hacen para producir más gas, mencionó a “un grupo de trabajo de expertos que vea si es factible el gas no convencional con reciclaje de agua, con el uso de otros químicos, con otras formas que no tengan los impactos ambientales que hoy tiene la fractura hidráulica”, a la vez que hizo énfasis en que “todo el gas que importamos de Texas, viene de fractura hidráulica”.

De acuerdo a la página oficial de la organización civil Alianza Mexicana contra el Fracking, se explica que el petróleo y gas natural se encuentran atrapados en los poros de formaciones rocosas poco permeables denominadas lutitas, situadas en el subsuelo. Estas formaciones suelen encontrarse a profundidades de entre mil y cinco mil metros, pero debido a la baja permeabilidad de las lutitas, la extracción de los hidrocarburos requiere la utilización de la fracturación hidráulica o “fracking”.

Por consiguiente, la técnica del “fracking” parte de la perforación de un pozo vertical hasta alcanzar estas formaciones y después continuar con la perforación horizontal para inyectar una mezcla de agua (la perforación de un solo pozo requiere entre 9 y 29 millones de litros de agua), arena y sustancias químicas (muchas de ellas tóxicas, como benceno, arsénico y cadmio). 

Y aunque esta práctica de fracturación se ha llevado a cabo durante décadas en nuestro país y se practica en estados como Veracruz, Puebla, Nuevo León y Tamaulipas, se ha hecho casi de manera furtiva, sin que nadie pudiera reclamar, sin que hubiera información clara ni ningún gobierno se preocupara por prevenir sobre los posibles impactos ambientales y a la salud de la población (alergias, enfermedades al sistema nervioso y cáncer) aparte de los riesgos a los que están expuestos los trabajadores de esta industria.

Cabe mencionar que en el sexenio de Enrique Peña Nieto (2012- 2018) esta técnica se consolidó para explorar y extraer hidrocarburos no convencionales ( hidrocarburos que, pese a que se encuentran en grandes cantidades en la naturaleza, no pueden obtenerse por tecnologías de extracción tradicionales debido a sus características físicas) como una práctica impulsada por la Reforma Energética en 2013.

Y la cuestión, después, es que cuando se veía una pequeña luz al comienzo del sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador, (2018-2024), ya que que lograr prohibir el “fracking” fue uno de los 100 compromisos (el 75) del entonces presidente, “no se usarán métodos de extracción de materias primas que afecten la naturaleza y agoten las vertientes de agua, como el fracking”, sólo se cumplió a medias, porque se siguió con la asignación de recursos a estas prácticas de “fracking” y aunque al final de su mandato presentó la propuesta en un paquete de reformas, no se le dio continuidad, por lo que la promesa se dejó en el olvido.

Ahora, la presidenta Sheinbaum deja abierto el tema para una posible aprobación de una técnica que, dice, “se estudiará para que no haga daño medioambiental”, lo que da mucho qué pensar, pues probablemente no sería más que un “fracking maquillado”. Y entonces, ¿dónde quedaría el compromiso? El tema en realidad es preocupante y da mucho para escribir.

Los ciudadanos no somos expertos. Pero lo correcto sería que Sheinbaum explicara, de forma clara y sin rodeos, por qué se tendría que dar reversa a la iniciativa de “no al fracking» o por qué no habría otro camino y sería tan necesario seguir con el impulso a esta técnica tan nociva. Aunque el petróleo y el gas son recursos no renovables que se están agotando, ¿qué sería más importante contra los sacrificios a la naturaleza y a los propios ciudadanos?

Cuando hay este tipo de menciones tan sutiles de parte de un mandatario, los ciudadanos debemos de estar alertas, reaccionar y exigir explicaciones claras. Es nuestro país, nuestra tierra, nuestra gente. 

Cristyreyfue3@gmail.com 

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Verónica Valencia

VERÓNICA VALENCIA GÓMEZ es periodista especializada en Tecnologías de la Información, cuenta con una maestría en marketing digital. Es consultora de comunicación y mercadotecnia en Vaes Comunicación. Ha trabajado en periódicos como Grupo Reforma, Milenio y El Mañana de Reynosa.

Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autora, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx

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