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Entre el orgullo latino, las ventas y los valores

Bad Bunny encarna un fenómeno interesante: representa orgullo y visibilidad latina, pero al mismo tiempo, reproduce estereotipos y comportamientos que contradicen la unión y respeto que su narrativa aspiracional sugiere.

12/02/2026

Desde hace varios años, el espectáculo del Super Bowl ha sido un termómetro cultural: un lugar donde la música, la publicidad y los mensajes sociales se entrelazan frente a millones de espectadores, y en la edición número LX donde los Seahawks enfrentaron a los Patriots, Bad Bunny encabezó el espectáculo del medio tiempo y, como era de esperarse, generó tanto entusiasmo como controversia. Desde la óptica de la mercadotecnia y el periodismo, su presencia es un caso fascinante para analizar.

Y es que de acuerdo con la agencia Reuters, el Super Bowl es clave para la publicidad porque sigue siendo uno de los eventos televisivos más vistos del año, con más de 120 millones de espectadores en EU, lo que ofrece exposición masiva y cultural para las marcas. Esto lo convierte en una plataforma donde una campaña puede generar conversación, recuerdo de marca y presencia en medios y redes por semanas.

En ese sentido no hay duda de que Bad Bunny es un fenómeno de ventas. Sus conciertos se agotan en minutos, sus discos rompen récords y sus colaboraciones impulsan marcas. Desde el punto de vista comercial, su alcance y capacidad de conectar con audiencias jóvenes, especialmente latinas, es envidiable. Su música y su imagen generan conversación, algo que cualquier profesional del marketing soñaría con replicar.

Y es en ese punto donde la coherencia se pone a prueba. El artista se presenta como un símbolo de orgullo latino y de unión de la comunidad, pero también proyecta mensajes que muchas veces chocan con esos valores. Sus canciones cosifican a la mujer, y sus coreografías y letras son explícitas, poco familiares y, a veces, vulgares. Si bien es cierto que vende, no todo lo que vende necesariamente comunica calidad, integridad o coherencia de marca.

SANTA CLARA (ESTADOS UNIDOS), 09/02/2026.-, El cantante puertorriqueño Bad Bunny durante su actuación en el descanso del Super Bowl en Santa Clara, California, Estados Unidos. El conjunto blanco con el que la estrella puertorriqueña Bad Bunny actuó en el descanso del Super Bowl fue diseñado por la marca española Zara, según informó este domingo la revista Vogue. EFE/Acoustyle / SOLO USO EDITORIAL/SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO)

Como mercadóloga, observo que los grandes mensajes requieren consistencia. Marcas, artistas o empresas que buscan generar identificación con su público no pueden aspirar solo a volumen de ventas; necesitan que sus valores estén alineados con sus actos. En este sentido, Bad Bunny encarna un fenómeno interesante: representa orgullo y visibilidad latina, pero al mismo tiempo, reproduce estereotipos y comportamientos que contradicen la unión y respeto que su narrativa aspiracional sugiere.

Desde un análisis social, su actuación en el Super Bowl también refleja una tendencia: el entretenimiento masivo prioriza impacto y viralidad sobre coherencia ética. Y como consumidores, debemos ser conscientes de ello. Podemos admirar su talento, reconocer su influencia y celebrar sus logros, pero también cuestionar los mensajes implícitos en su música y sus presentaciones.

Bad Bunny confirma que el éxito comercial no siempre es sinónimo de calidad ni de valores coherentes. Y aunque venda millones, a mí su espectáculo no me convenció: construir marca no es solo generar números, es sostener un mensaje íntegro.

Todos los comentarios son bienvenidos a veronica@vaes.com.mx

Nos leemos, la próxima vez. Hasta entonces.

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Verónica Valencia

VERÓNICA VALENCIA GÓMEZ es periodista especializada en Tecnologías de la Información, cuenta con una maestría en marketing digital. Es consultora de comunicación y mercadotecnia en Vaes Comunicación. Ha trabajado en periódicos como Grupo Reforma, Milenio y El Mañana de Reynosa.

Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autora, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx

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