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El general Cienfuegos

El caso del general Salvador Cienfuegos se presta a la práctica nacional más recurrente: el sospechosismo.

Debo decir que, en principio, estoy de acuerdo en que, en caso de que existieran indicios de que el general Salvador Cienfuegos hubiera cometido un delito en territorio nacional, debería ser aquí donde se le juzgue, pese a que en Estados Unidos consideren que son ellos los agraviados.

Pero, hasta donde se conoce, en nuestro país no existe indicio alguno de que el exsecretario haya cometido delito alguno y hasta es posible que se haya visto en medio de una de las múltiples pugnas que se presentan entre las distintas agencias estadounidenses.

Pero vayamos por partes, el caso del Gral. Salvador Cienfuegos, exsecretario de la Defensa en el país, resulta simplemente extraño. Podríamos decir que se trata de uno de esos asuntos o temas que se prestan a la práctica del sospechosismo, que alimentan las teorías conspirativas o conspiranóicas, como se diga.

Luego de ser detenido en EUA bajo cargos de narcotráfico y de proteger a un grupo criminal, de que se le negó el derecho a fianza y que fue trasladado a la ciudad de New York para ser enjuiciado ahí. Se le presentó ante la Corte y se declaró inocente y después, antes de su primer audiencia, la fiscalía pidió a la jueza retirar los cargos por “motivos de política exterior”.

Como no tenemos claro cuales fueron esos “motivos” solo podemos especular al respecto y, consideramos, que es conveniente hacerlo debido a la relevancia del personaje y a las implicaciones que tiene para el país contra quien fuera secretario de la Defensa Nacional.

Para nadie es un secreto que desde tiempos del expresidente Miguel de la Madrid, la DEA, agencia encargada de combatir el narcotráfico en EUA, ha tenido roces fuertes con el ejército mexicano, y con funcionarios del gobierno de nuestro país, como Manuel Bartlett, debido al caso que llevó a la muerte al agente Enrique “Kiki” Camarena.

En aquel entonces, la DEA, haciendo su trabajo, al parecer se cruzó en el camino de otra agencia norteamericana, la CIA, que estaba participando en lo que luego fue conocido como el caso “Irán-Contras”.

En ese momento, según comentan diferentes crónicas de la época, además de analistas norteamericanos que presentan el caso hasta en novelas basadas en hechos históricos, las autoridades mexicanas tuvieron que decidir a quién apoyar y el resultado fue que se descubrió al agente Camarena, lo cual lo llevó posteriormente a la muerte de una forma muy violenta.

La agencia antidrogas no ha olvidado la afrenta de las autoridades mexicanas y en cada ocasión que puede trata de cobrar la factura pendiente, en este caso, a un representante de las fuerzas armadas, quizá la organización mexicana de mayor prestigio entre el pueblo de México.

Como todo en la vida de los países resulta, al final de cuentas, un acto político, la detención del Gral. Cienfuegos derivó en un conflicto político primero interno en nuestro país, ya que en algunos círculos se consideró que la detención había sido avalada por López Obrador, lo que generó un conflicto en el organismo que ha sido y es, el mayor apoyo que tiene el presidente en la operatividad de la administración.

El conflicto escaló hacia las relaciones de cooperación en temas de seguridad entre nuestro país y Estados Unidos, lo que derivó en reclamos de México hacia ese país.

Independientemente de cuáles hayan sido las verdaderas razones por las que nuestros vecinos del norte decidieron enviar de regreso al general, lo que sí queda claro es que, confianza, lo que se dice confianza, no existe entre las agencias de aquel país y las instituciones del nuestro.

Así es que, pase lo que pase con el exsecretario de la Defensa Nacional, habría que estar atentos a la forma en que se desarrollen las misiones de la DEA y otras agencias que trabajan en nuestro país, ya que en el futuro, seguramente, habrá repercusiones, independientemente de las consideraciones de carácter diplomático.

Repercusiones que pudieran verse traducidas en muy diversas formas, muchas de ellas abonarían a las teorías conspiranóicas tan en boga.

Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx.

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Juan Palacios

JUAN PALACIOS es educador de profesión, periodista por vocación. Editorialista en La Moneda, ABC, El Porvenir y Radio Alegría, en Monterrey.