¿Me arrepiento de algo en mi vida? Tal vez no. Le quito el “tal vez”: no, no me arrepiento de nada. O tal vez sí. Soy un mar de contradicciones, como todo buen humano, pues.
Hace muchos años fui devorado por la insana política comarcana y nacional, buscando algo casi imposible: cambiar las cosas. Cambiar las estrellas de sitio, las cuales, a mi juicio, deben de alumbrar y guiar sólo a los pobres, a los jodidos…
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No se me culpe de mi vana obsesión. En este tráfago me fui perdiendo y dejé de lado, sí, lo realmente importante: leer el último libro de don Mario Vargas Llosa, ya unido a la eternidad el año pasado. Leer y releer a T. S. Eliot, uno de los últimos pararrayos celestes, el cual igual ya está unido a la eternidad desde hace lustros.
¿Qué es lo importante? Lo siguiente, lo cual y para mi desgracia se me ha ido olvidando: Escuchar la obra completa de ese compositor de otra galaxia, texturas y melodías las cuales me llenan el alma, Max Richter. ¿Qué es lo importante? Leer la obra completa de ese autor al cual siempre tengo postergado, Marcel Proust. ¿Qué es lo importante? Este año, el cual ya aprieta, 2026, es fecha para brindar por los primeros 25 años de una buena novela, “La Sombra del Viento”, de Carlos Ruiz Zafón. Catalán él.
Caray, como siempre, ya me estoy acabando el espacio, pero va de corridito, a reserva de ampliar todo esto. Lo importante es: se cumplen 100 años de la novela “El Asesinato de Roger Ackroyd”, de Agatha Christie: una joya literaria. Hay que leerla. Se cumplen 100 años de “El Castillo”, del genio Franz Kafka. Sin palabras. Urge releerla y anotarla. Se cumplen 400 años de “La Vida del Buscón”, del ibérico don Francisco de Quevedo… en fin. Larga historia de celebraciones nos espera, para nuestra fortuna, estimado lector.
Iniciamos de nuevo. ¿Cuánto han modificado las redes sociales, Internet, las diversas plataformas, los celulares “inteligentes” y cuanto artículo electrónico hay disponible en el mercado, nuestra realidad inmediata, nuestro carácter y nuestra sociedad toda? Sin duda, lo que antes sucedía en lustros o decenios, hoy se modifica en apenas días. Tal vez fui condescendiente; se modifica en minutos y segundos. A mi juicio, nunca para bien.
En una entrevista (o lo escribió, ya no recuerdo, pero cito de memoria la idea seminal), el divino ciego Jorge Luis Borges espetó lo siguiente: es curioso que todo mundo pueda expresar sus ideas sobre política, hasta el changador de la esquina, pero no es bien visto que este tipo de gente tenga una idea valiosa sobre literatura o matemática euclidiana.
¿Lo nota? Es el mundo hoy en día. Debido a las redes sociales que todo lo pudren, todo mundo puede tener una “opinión” (y la comparten, ¡puf!) sobre el conflicto de la franja de Gaza, sobre la guerra de Rusia contra Ucrania, sobre la dislalia de Claudia Sheinbaum o sobre el estilo rudo y poderoso con el cual se maneja Donald Trump.
Es decir, debido a que todo mundo tiene acceso a un dispositivo electrónico y todo mundo está atado a lo que le sucede al vecino en “tiempo real”, las masas todo el tiempo están enfurecidas. Las masas se han vuelto locas, de plano. Las redes sociales causan histeria. No hay debate político de altura, sino ofensas.
Cada día alguien se queja de que lo agraviaron, lo discriminaron, lo bloquearon y un largo, largo etcétera; siempre hay alguien en la red quien alerta en un cartel digital sobre otro humano al cual, por venganza, cosifica; siempre hay alguien que deletrea en sus redes que tal o cual conferencia debe ser censurada.
ESQUINA-BAJAN
O de plano, las redes sociales arden cuando ven una “mala palabra”… pero se callan con las matanzas, las masacres, la pésima política económica y social del Estado mexicano (Morena, of course). Interesa más un perro… que un humano. Estamos viviendo en la tiranía de la corrección política. El fenómeno “Woke” captó y copó a todo mundo, pero hoy está en retroceso.
Y quien vino a modificar el eje de la Tierra es el presidente Donald Trump, quien desde la inauguración de su segundo periodo de gobierno al frente de Estados Unidos ha venido a poner a todo mundo en su sitio y ha puesto los puntos sobre las íes.
De entrada dijo: “A partir de hoy, será política oficial del gobierno de los Estados Unidos que sólo existen dos géneros: masculino y femenino”.
Lo ha cumplido. Se nace biológicamente como hombre o mujer, pero con el fenómeno “Woke” se hizo creer que eso era intrascendente; lo importante era “escoger” el sexo. No más.
¿Qué es entonces lo importante, señor lector? ¿La masa enfurecida que se queja de todo y de todos, como el hiperpatriarcado, el respeto a la diversidad sexual, el respeto a amar más a un árbol, a un perro o a un gato y no a humano alguno, o lo siguiente que eriza la piel y el esqueleto? Lea usted las últimas noticias. Siempre serán secundarias ante la avalancha y carnicerías diarias…
Van siete alcaldes de Morena, partido en el poder federal, detenidos en México en los últimos 15 meses por sus presuntos vínculos con el narcotráfico y sus nexos con miembros de los diversos cárteles del crimen organizado. Impunidad es la divisa. Lo anterior, Claudia Sheinbaum no lo ve ni lo escucha.
LETRAS MINÚSCULAS
Jueves 5 de febrero: balacera en pleno centro de Monterrey deja al menos siete heridos. Lo anterior sucede apenas a meses de la apertura del campeonato mundial de
Soccer…

JESÚS CEDILLO
Periodista, escritor y poeta, con más de 40 años en la legua cultural y explorando el mundo.
Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx
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