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¿A dónde va México?

El cambio geopolítico –de plano, un tanto inesperado– ha llegado con Donald Trump en el poder (aplicando la ley de la selva, la ley del más fuerte y abandonando los organismos e instituciones internacionales, los cuales, en teoría, deben de ser respetados como en una especie de equidad legal universal), avanzando casi como un depredador. Pocos o nadie estamos vislumbrando un futuro, el cual no es ni siquiera mañana: es hoy, y a velocidad de vértigo.

Trump un día amenaza. Al siguiente, también. ¿Quién sigue en su lista por colonizar: Siria, Cuba, Colombia, México, Argentina, Nicaragua… o Groenlandia? Envalentonado por sus éxitos de guerra internacionales, a todos los anteriores países los tiene bajo la mira. Y ahora ya todo el mundo sabe que cumple sus amenazas, cuando antes nadie lo creía.

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¿Pedir ayuda a “potencias” amigas, como Rusia en su momento? Ni pensarlo. Los rusos no pudieron con Ucrania, sus vecinos de raza y, en teoría –sólo en teoría–, débiles para oponer resistencia alguna. Lo siguen intentando, y Rusia jamás los ha podido derrotar. ¿Cuba? La insular eterna tal vez sea el próximo objetivo estratégico para ser habitada por los norteamericanos. Dependían del petróleo enviado desde Venezuela y hoy están a punto del colapso. México, en su momento, primero a través de Andrés Manuel López Obrador y hoy bajo la enagua protectora de Claudia Sheinbaum, le ayudó harto, pero hoy poco a poco se está distanciando de la ínsula.

La condena internacional por la intromisión (colonización, verdaderamente) de las fuerzas armadas de Estados Unidos en la Venezuela de Nicolás Maduro, ha sido de una tibieza que raya en la cobardía. Vaya, insisto: me gusta la manera atrabiliaria, despótica y soberbia con la cual se conduce Donald Trump, pero eso no es óbice para permitirle sus excesos de la ley del garrote. Como lo hemos visto, va por dinero y petróleo; no busca la “libertad” y “democracia” de los pueblos sojuzgados. Lo que eso signifique, si es que algo significa al día de hoy.

Y vaya, al tirano de Nicolás Maduro se le atribuyen 30 mil 800 casos de tortura, más de 18 mil presos políticos, 10 mil ejecuciones extrajudiciales, más de 400 medios de comunicación censurados, la debacle de su economía y, según la ONU, más de 8 millones de venezolanos exiliados, los cuales dejaron en su momento el país. No era un ángel, sino un tirano. Pero, ¿la ley del más fuerte de la selva es pertenencia única de Donald Trump? ¿Y si México invade a la siempre hambrienta Haití o a Ecuador? Estamos de frente a un verdadero cambio, una revolución no esperada, y ante la reconfiguración del mapa geopolítico universal.

Ya se vislumbra un costo muy alto para el Gobierno Federal (y no pocos estatales): la “ayuda” que han prestado al país los “médicos” cubanos y “especialistas” venezolanos. Es un eufemismo, pues. A nivel federal hay un tipo venezolano el cual está en jaque, cuando antes lo defendía el mismo López Obrador y ahora Claudia Sheinbaum. Es el subdirector de Materiales Educativos de la SEP, Sady Loaiza. En su momento tenía todo el poder. Siga usted la pista: ¿vino a catequizar políticamente a los mexicanos? Sin duda. ¿A dónde vamos? No lo sé.

ESQUINA-BAJAN

En los dos textos anteriores le platiqué rápida y someramente de mi tirada de naipes, a propósito del inicio de este año. En lo personal, sólo me he puesto una sola tarea o buen propósito para este año (de vivirlo completo, claro): releer tres libros fundamentales y anotarlos, y releer por completo a un autor, un poeta al cual quiero deletrear bajo mi pluma.

Los libros los cuales quiero releer, entender y glosar en el invierno de mi vida: “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”, de Miguel de Cervantes Saavedra; “La Divina Comedia”, de Dante Alighieri; “Ulises”, de James Joyce. Y un poeta al cual quiero leer, entender y glosar: T. S. Eliot, de quien se cumplen 60 años de su muerte.

Rápido hubo respuesta. De entre varios lectores los cuales se comunicaron para comentar de esto, el rector de la Universidad Tecnológica de Coahuila, el asaz lector y melómano Sergio Guadarrama, se apuntó a la empresa, al barco de lectura con el anterior derrotero. Pero me hizo la siguiente propuesta: el orden que sugiere es leer “Don Quijote de la Mancha”, luego continuar con “La Divina Comedia” y terminar (si es que hay tiempo disponible) con “Ulises”.

Suena muy rudo lo anterior, porque el rector Guadarrama también propone la creación precisamente de un círculo de lectura en el cual se intercambiarán opiniones y puntos de vista conforme se avance en la lectura de los tres libros canónicos. Difícil la cosa. Porque también, rápidamente le recuerdo, están los siguientes aniversarios ya en la esquina: se cumplen 100 años de la novela “El Asesinato de Roger Ackroyd”, de Agatha Christie, una joya literaria. Se cumplen 100 años de “El Castillo”, del genio Franz Kafka. Sin palabras. Se cumplen 400 años de “La Vida del Buscón”, del ibérico don Francisco de Quevedo… en fin.

LETRAS MINÚSCULAS

Larga historia de celebraciones nos espera para nuestra fortuna, estimado lector. Esperemos tener vida y salud suficiente para ello.

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JESÚS CEDILLO

Periodista, escritor y poeta, con más de 40 años en la legua cultural y explorando el mundo.

Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx

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