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USA: el mensaje desde Múnich

Estamos en riesgo de salir de la clase media para entrar a la clase baja de la sociedad internacional, al quedar en calidad de una nación satélite de Washington.

Mientras los mexicanos celebraban en todo el país el Día del Amor y la Amistad, el secretario de estado y asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, Marco Rubio, envió desde el corazón de Europa un mensaje urbi et orbi: su país marca el rumbo de la prosperidad para que el resto del mundo lo siga.

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Durante su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich, el 14 de febrero, Rubio logró dar al principio un mensaje en tono más conciliador y gentil con sus aliados europeos, pero la gentileza se fue agotando conforme avanzaba su discurso.

Las repercusiones de lo que Rubio dijo en Alemania son claras y precisas para México y América Latina, por lo cual vale la pena comentar algunas de ellas.

“Hoy estoy aquí para dejar claro que Estados Unidos está trazando el camino hacia un nuevo siglo de prosperidad y que, una vez más, queremos hacerlo junto a ustedes, nuestros queridos aliados y nuestros amigos más antiguos”, dijo el Secretario de Estado.

Aunque dirigido en primera instancia a sus “queridos aliados” y viejos amigos europeos, en México no podemos pasar por alto que, si así le habla Washington a sus amigos, el tono para sus vecinos geográficos, Canadá y México, como en la carambola de tres bandas, será duro y contundente: “follow the leader”, como la sabrosa canción de los Soca Boys.

Rubio no hizo referencias críticas a Rusia y su guerra de agresión contra Ucrania, pero marcó conceptualmente la postura de su gobierno en la escena internacional:
1. “Ya no podemos anteponer el llamado orden mundial a los intereses vitales de nuestros pueblos y nuestras naciones”.
2. “No necesitamos abandonar el sistema de cooperación internacional que creamos, ni desmantelar las instituciones mundiales… pero hay que reformarlas”.
3. “No podemos seguir permitiendo que aquellos que amenazan de forma descarada a nuestros ciudadanos y ponen en peligro nuestra estabilidad global se escuden tras las abstracciones del derecho internacional”.
4. “Este es el camino que han emprendido el presidente Trump y Estados Unidos. Es el camino al que pedimos que se unan aquí en Europa”.

La noción de la supremacía de los intereses vitales de Estados Unidos sobre el orden mundial fundado en instituciones y reglas comunes, además de un cuerpo sólido de derecho internacional, puede analizarse desde México con preocupación.

Un diplomático mexicano de la época posterior al fin de la segunda guerra mundial, Jorge G. Castañeda, quien participó en la creación del “orden mundial” que hoy critican Rubio y Trump, mencionaba en sus escritos que “el derecho es el arma del más débil”.

Referido a la escena internacional, el dicho de Castañeda resaltaba la importancia de los organismos internacionales como las Naciones Unidas y del derecho internacional público para aliviar la desigualdad abismal entre las naciones poderosas y las más débiles, como México.

Con todas las críticas a la ONU y su desempeño en la arena internacional, su desmantelamiento en favor de la acción directa de las grandes potencias a través de nuevos mecanismos de gestión internacional, controlados absolutamente por las grandes potencias, tendrá como consecuencia una mayor vulnerabilidad de México ante su vecino Estados Unidos, pero también ante los problemas globales que para cualquier país como el nuestro son un reto que no podemos superar si estamos aislados como país.

No solamente está en riesgo para México la continuidad del TMEC en sus términos actuales, sino algo más profundo: la erosión de la posición internacional de nuestro país como potencia media o, puesto en forma más coloquial: estamos en riesgo de salir de la clase media para entrar a la clase baja de la sociedad internacional, al quedar en calidad de una nación satélite de Washington.

Ante la inacción del gobierno nacional morenista en su política internacional y el desplazamiento de los miembros del servicio exterior de los puestos diplomáticos más importantes en favor de nombramientos políticos, las voces de alerta deben venir de la sociedad civil.

México, como miembro fundador activo de la Organización de las Naciones Unidas en 1945, defensor del derecho internacional durante décadas, luchador por el derecho del mar, y receptor de un Premio Nobel de la Paz en la persona de Alfonso García Robles (1982) por su lucha por la prohibición de armas nucleares en América Latina (Tratado de Tlatelolco), no puede cruzarse de brazos ante el desmantelamiento del orden mundial basado en normas e instituciones internacionales.

¿Quién le pondrá el cascabel al gato?

Rogelio.rios60@gmail.com 

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ROGELIO RÍOS estudió Relaciones Internacionales y es periodista de opinión sobre México y el mundo. Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx