María Corina Machado es la figura más representativa de la oposición en Venezuela, ya que fue la responsable de articular la campaña de Edmundo González en 2024, elección en la que la oposición documentó con actas su triunfo, pero el Tribunal Electoral de Venezuela, sin mostrar pruebas, le dio la victoria a Nicolás Maduro.
A pesar de que Edmundo fue el candidato, la fuerza impulsora era María Corina, a quien le impidieron ser candidata.
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Ella es quien ha encabezado las protestas y la resistencia.
Debido a ese activismo en favor de la democracia en Venezuela, se le otorgó el Nobel de la Paz el año pasado.
Esto molestó a Donald Trump, quien en una actitud narcisista consideró que merecía el premio en lugar de Machado, sin realmente tener mérito alguno para obte-nerlo, porque no ha tenido contribución suficiente para recibirlo.
Es decir, intervino en el cese al fuego en Gaza, convenciendo a Israel, pero previamente avaló las acciones de ese país contra Palestina y también contra Irán.
Cuando Donald Trump ordenó la operación para arrestar a Nicolás Maduro, muchos pensamos que trabajaría de la mano de la oposición venezolana para devolver la democracia a dicho país.
Sin embargo, en la conferencia de prensa hizo a un lado a María Corina Machado y, en cambio, optó por la chavista Delcy Rodri-guez, evidenciando que estaba molesto con Machado por el tema del Nobel.
Al sentirse marginada, María Corina hizo un movimiento desesperado, buscó contactos en la Casa Blanca para ir a entregarle su premio a Trump, lo cual le consiguió una audiencia, una foto y publicaciones en las redes sociales del Presidente de los Estados Unidos agradeciéndole.
Hasta ahí parece que María Corina consiguió su objetivo, sin embargo, ello no es tan claro. Primero, porque lo que entregó fue la medalla fisica, pero el premio no es transferible, por tanto, quien seguirá apareciendo en los registros es Machado; segundo, porque si en algún momento
Trump la llega apoyar para la presidencia de Venezuela, siempre quedará la mancha de que fue por haber entregado la medalla, se verá como un soborno público que demeritará su posición; y tercero, porque si, por el contrario, Trump no le da juego en el futuro, se dirá que entregó la medalla a cambio de nada.
En síntesis, en todos los escenarios pierde María Corina, ya que su gesto se percibió como una humillacion frente a Trump para llamar la atención.
Por tanto, si la toman en cuenta, se dirá que es producto de esta humillación; y si no, se dirá que, a pesar de la misma, la hicieron un lado.
Lo peor de todo es que mancha su propio legado y al premio, ya que le dio argumentos a quienes no estuvieron de acuerdo con que se lo entregaran a ella, porque también en el discurso se mostró partidaria de la intervención militar en Venezuela, algo que no resulta tan aceptable para alguien que acaba de ganar el Nobel de la Paz.
Aunque sólo el tiempo nos dirá los efectos que tendrá la decisión de María Corina.
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Víctor Manuel Sánchez
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