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TENDRÁ FEDERACIÓN ‘CUESTA DE ENERO’… TODO EL AÑO

Con ingresos insuficientes y gastos obligatorios en niveles históricos, 2026 arranca como un año fiscal apretado; el Estado deberá endeudarse desde el primer día para cubrir compromisos básicos, advierte México Evalúa

La llamada “cuesta de enero” no sólo golpeará a los hogares en 2026, también lo hará con el Gobierno Federal… y todo el año.

De acuerdo con el análisis Cuesta de enero todo el año: 2026 será un año fiscal apretado para el Gobierno, publicado por México Evalúa, las finanzas públicas federales enfrentarán un escenario de alta presión durante los doce meses del año, con un margen de maniobra cada vez más reducido.

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El diagnóstico es claro: en 2026 el Gobierno Federal necesitará gastar cerca de 20 mil millones de pesos diarios únicamente para cubrir compromisos ya adquiridos, mientras que sus ingresos previstos —por impuestos, derechos y petróleo— rondan apenas los 18 mil millones de pesos al día. La diferencia implica que, cada 24 horas, el Estado tendrá que endeudarse alrededor de 2 mil millones de pesos sólo para pagar lo indispensable.

El principal compromiso es el pago de intereses de la deuda pública. Desde el primer día del año, el Gobierno deberá destinar 3 mil 847 millones de pesos diarios a este rubro, una cifra histórica que refleja el fuerte endeudamiento acumulado en los últimos años.

Para dimensionar el salto: en 2019 el pago diario de intereses era de 2 mil 062 millones de pesos. En siete años, el costo casi se duplicó, con un aumento real de 86.5 por ciento, equivalente a mil 784 millones de pesos adicionales por día, ya ajustados por inflación.

A ello se suman las transferencias a estados y municipios, conocidas como gasto federalizado, que por mandato legal deben fluir para garantizar servicios públicos básicos. En 2026, estas transferencias representarán alrededor de 5 mil 655 millones de pesos diarios.

La nómina del Gobierno federal es otro compromiso inamovible. El pago de salarios a trabajadores públicos implicará un desembolso de 3 mil 403 millones de pesos al día, una cifra apenas inferior al costo diario de los intereses de la deuda.

El gasto en pensiones se ha convertido en uno de los factores que más presionan las finanzas públicas. En 2026, el Gobierno deberá destinar 5 mil 422 millones de pesos diarios para este concepto: mil 699 millones para pensiones del Bienestar y 3 mil 723 millones para las de trabajadores jubilados.

Este rubro ha crecido incluso más rápido que el pago de intereses. En 2019, el gasto diario en pensiones era poco superior a 3 mil millones de pesos; para 2026 habrá aumentado 81 por ciento en términos reales, es decir, 2 mil 419 millones de pesos diarios adicionales.

La lista de compromisos continúa con los subsidios a la electricidad. Para mantener las tarifas por debajo de su costo real, el Gobierno deberá transferir en promedio 240 millones de pesos diarios a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Más costoso aún es el apoyo a Pemex. En 2026, el Estado necesitará destinar alrededor de 722 millones de pesos al día para que la petrolera pueda atender sus deudas y seguir operando, un monto 55 por ciento mayor en términos reales que el de 2019.

A esto se suma la “factura médica”: las cuotas de seguridad social que el Gobierno debe aportar como empleador al IMSS y al ISSSTE. Este compromiso implicará 504 millones de pesos diarios.

El panorama, advierte México Evalúa, es similar al de muchas familias mexicanas: una larga lista de gastos obligatorios y un ingreso que no alcanza. En 2026, el Gobierno se verá forzado a endeudarse desde el primer mes para cubrir lo básico, sin haber considerado aún los recursos necesarios para becas, guarderías, inversión pública, seguridad o proyectos estratégicos.

El riesgo se agrava por la desaceleración económica. Mientras la Secretaría de Hacienda proyecta un crecimiento de 2.3 por ciento, el Banco de México estima apenas 1.3 puntos porcentuales. Esa diferencia de un punto porcentual no es menor: significaría para el Gobierno una pérdida de 161 millones de pesos diarios en ingresos.

Si la economía no crece al ritmo esperado, las opciones se reducen. Más deuda es una alternativa; otra es endurecer la recaudación mediante una fiscalización más estricta, con el riesgo de frenar consumo, empleo e inversión. Recortar gasto luce poco viable, dado que la mayor parte del presupuesto está comprometida.

La conclusión del análisis es contundente: la cuesta de enero alcanzó al Gobierno federal y amenaza con prolongarse durante todo 2026. Con ingresos absorbidos casi por completo por compromisos ineludibles, el desafío será evitar que esta pendiente fiscal se convierta en una caída más profunda, marcada por mayor endeudamiento o una presión creciente sobre los contribuyentes. El resultado no sólo pondrá a prueba a la actual Administración, sino a la estabilidad financiera del país.

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