El Gobierno federal reactivó en 2025 la impresión y envío de libros de texto destinados al sistema educativo de Cuba, ahora bajo un enfoque distinto al aplicado en años previos.
La medida se da después de que en 2023 se realizaron entregas similares durante la administración de Andrés Manuel López Obrador, cuando se informó que los materiales respondían a solicitudes del gobierno cubano en el marco de cooperación bilateral, reporta el periódico Reforma.
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De acuerdo con la información visible en los documentos, el nuevo contrato se activó a partir de julio de 2025, ya bajo el gobierno de Claudia Sheinbaum, y contempla la producción de millones de ejemplares sin precisar explícitamente en el contrato que el destino final sea la isla. A diferencia de los acuerdos anteriores, los materiales se describen ahora como parte del “perfeccionamiento” del sistema educativo cubano.
Reforma señala los registros muestran que en esta nueva etapa se imprimieron alrededor de 7.1 millones de libros, con un costo cercano a los 189 millones de pesos, financiados con recursos públicos mexicanos. La impresión fue asignada a la empresa estatal encargada de la producción editorial oficial, bajo la coordinación de la Secretaría de Educación Pública.
En contraste, durante 2023 y 2024 se reportó un gasto acumulado de más de 387 millones de pesos para la impresión de aproximadamente 15 millones de libros destinados a niveles de educación básica y media del sistema cubano. En esos contratos sí se señalaba de forma directa que los materiales estaban dirigidos a estudiantes de la isla, como parte de acuerdos de cooperación internacional.
El contenido de algunos de los libros incluye materiales con carga ideológica, especialmente críticas al papel de Estados Unidos en el bloqueo económico contra Cuba, lo que ha generado cuestionamientos sobre el uso de recursos públicos mexicanos para la producción de textos con ese enfoque.
En cuanto a la logística, los envíos más recientes se realizaron por vía marítima a finales de noviembre de 2025. La documentación indica al menos dos embarques que sumaron cerca de cuatro millones de ejemplares, además de un primer cargamento previo con más de tres millones de libros impresos en México.
La reactivación del programa, ahora con un lenguaje administrativo distinto pero con volúmenes y costos similares a los de años anteriores, mantiene abierto el debate sobre la transparencia contractual y el alcance real de la cooperación educativa entre ambos países.