Ningún comercio prohibido, por vil que sea, florece sin la participación, en mayor o menor grado, de quienes mueven los hilos de la política y la economía. Detrás de cada organización criminal y de sus líderes existen hombres poderosos que los protegen, cuando no son ellos los jefes verdaderos.
El narcotráfico en México se remonta a los años 30 del siglo pasado. Tamaulipas fue la sede del primer cartel, el Del Golfo. Después vendrían los de Sinaloa, Guadalajara у Juárez. El narcotráfico lo invade y lo contamina todo.
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Normalizarlo y aceptarlo como parte de la vida cotidiana, abrirle a los capos todas las puertas, celebrarlos como modelo, cerrar los ojos a la realidad y pensar, ilusamente, que el dinero sucio, invertido en múltiples actividades, no le pasaría a la sociedad factura, en forma de violencia, ruina y degradación, explican la situación actual del país. Regiones completas deben parte de su prosperidad al blanqueo de capitales.
El panorama advertido por la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (Unocd), en su informe 2025, es desolador: «Una nueva era de inestabilidad global intensificará los retos para abordar el fenómeno mundial de las drogas, empoderando a los grupos de la delincuencia organizada y catapultando el consumo de drogas a niveles históricamente altos».
Los cárteles se adaptan a las nuevas circunstancias, explotan las crisis y tienen en la mira a las poblaciones en mayor situación de vulnerabilidad, dijo Ghada Waly, directora ejecutiva de UNODC, durante la presentación del dosier, el 26 de junio pasado, en Viena, sede del organismo.
Los datos de 2023 son apabullantes: 316 millones de personas consumieron algún tipo de droga (sin incluir alcohol ni tabaco), 6% de la población de entre 15 y 65 años contra el 5.2% de 2013. El cannabis es el estupefaciente más utilizado, con 244 millones de usuarios; le siguen los opioides (61 millones), las anfetaminas (30.7 millones), la cocaína (25 millones) y el éxtasis (21 millones).
La producción de cocaína se disparó casi 34% para llegar a las 3708 toneladas. El mercado de drogas sintéticas aceleró su expansión; en su caso, por los bajos costos de operación y los menores riesgos de detección en las rutas de tráfico. Predominan «los estimulantes de tipo anfetamínico (ETA) como la mentanfetamina y la anfetamina (incluido el «captagón»).
Las incautaciones de ETA alcanzaron un máximo histórico en 2023 y representaron casi la mitad de las incautaciones globales de las drogas sintéticas, seguidas de los opioides, incluido el fentanilo», señala el informe.
Para Waly resulta prioritario «invertir en prevención y abordar las causas raíz del tráfico de drogas en todas las etapas de la cadena de suministro». También deben
reforzarse las respuestas «aprovechando la tecnología, fortaleciendo la cooperación transfronteriza, proporcionando medios de vida alternativos y tomando acciones desde la justicia para combatir a los responsables que impulsan redes ilícitas del tráfico de drogas».
La exministra de Solidaridad de Egipto ve una luz en medio de la oscuridad: El desmantelamiento de las organizaciones criminales, el reforzamiento de la seguridad global y la protección de las comunidades es posible «mediante un enfoque coordinado e integral».
El punto de partida debe ser combatir las redes de poder político y económico que les brindan protección, debilitar sus finanzas y revisar la política antidrogas que tan malos resultados ha dado

Gerardo Hernández
GERARDO HERNÁNDEZ es periodista desde hace más de 40 años en Coahuila. Director General de Espacio 4.
Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx
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