Héctor, 42 años.
Queridísime Alex, necesito tu luz.
Perdí mi trabajo hace tres meses después de quince años en la misma empresa.
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Fue algo inesperado. Me llamaron a la oficina, me dieron las gracias y una carta. Salí con una caja en las manos, pero sin saber qué hacer con mi vida.
Al principio pensé que sería una oportunidad para descansar y pensar, pero no puedo descansar. Me levanto a la misma hora, me baño, me visto, preparo café y luego me siento en el sillón sin rumbo.
Mi esposa me dice que me tome un tiempo, pero no puedo estar tranquilo, pues siento que sin mi trabajo no soy nadie.
Era lo único que me daba orgullo y sentido ¿Cómo se llena el vacío cuando uno pierde lo que más lo definía?
Hectito:
Lo que estás sintiendo es una herida de identidad. Cuando un trabajo nos acompaña tanto tiempo, no sólo nos da un sueldo: nos da estructura, rutina, propósito, incluso pertenencia.
Perderlo es como quedarse sin mapa. En psicología esto se llama duelo laboral, y tiene las mismas etapas que un duelo emocional: negación, enojo, tristeza y, finalmente, aceptación.
Estás pasando por una muerte simbólica.
Y en tanatología, toda muerte requiere un rito de paso, aunque sea invisible.
Te invito a cerrar ese ciclo con un pequeño acto: guarda tu gafete, tus fotos o algún objeto de esa etapa y escríbele una carta de despedida.
Agradece lo que aprendiste, aunque duela. Agradecer no es conformarse, es liberar.
Viktor Frankl decía que el sentido de vida no depende de la situación, sino de la actitud frente a ella.
Este momento, aunque se siente vacío, puede convertirse en el terreno fértil donde nazca una nueva vocación.
Astrológicamente, Saturno —planeta del trabajo y las lecciones duras— está activo en tu carta simbólica. Su energía no castiga: depura.
Saturno nos quita lo que ya no contribuye al crecimiento.
Hectito, tu valor no estaba en tu cargo ni en tu salario.
Estaba en la disciplina, el compromiso y la entrega con la que hacías las cosas.
Eso sigue contigo.
Este “vacío” es solo la pausa que precede al siguiente propósito.

ALEX K DE LA LLAMA
Artista plástico hipersensible, lector compulsivo del comportamiento y los vínculos humanos. Sus repuestas NO SON desde una formación profesional, son desde la experiencia emocional y el interés superior de siempre desear el bienestar. Abre su corazón no para consulta, sino para el diálogo amoroso... como lo haría un ser querido.
Este texto es responsabilidad total, única y exclusiva de su autor, y el ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx.
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